León XIV cerró su visita a Francia con un fuerte mensaje político ante los líderes europeos
Con un discurso frontal dictado en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz —ciudad fronteriza marcada por el dolor de las guerras franco-alemanas—, el papa León XIV puso fin a su periplo por Francia ante una docena de jefes de Estado y de Gobierno europeos reunidos por invitación del presidente Emmanuel Macron.
Fiel a un estilo que combina la profundidad espiritual con la agudeza geopolítica, el pontífice advirtió contra la "ilusión del rearme" y la espiral de conflictos armados que azotan a la región, cuestionando los llamados a incrementar el gasto militar bajo la lógica de la amenaza permanente.
Asimismo, el obispo de Roma exigió el estricto cumplimiento del derecho internacional y del multilateralismo como únicos antídotos frente a los nuevos autoritarismos, y abordó de lleno la compleja agenda migratoria al reclamar vías legales, cooperación contra las mafias y procesos de integración serios en un momento de fuerte avance de las expresiones de extrema derecha en todo el continente.
La jornada, matizada por encuentros interreligiosos y una masiva eucarística celebrada en la imponente catedral de Saint-Étienne ante miles de fieles, coronó una visita de cuatro días que transitó desde el fervor popular en París y el silencio esperanzado de Lourdes hasta la más alta tribuna diplomática de una Europa que busca desesperadamente referentes frente a sus fantasmas del pasado.
(Con información de La Nación)