Responsabilidades
El gremio advirtió a los empresarios que defenderá los derechos de sus afiliados pero reconociendo la crisis del sector, cuya responsabilidad adjudica a SAETA; por ende, al Gobierno Provincial.
El servicio de transporte masivo de pasajeros es uno de los más complejos pero en las dos últimas décadas en Salta tuvo una prestación normal. Si algo puede cuestionarse del sistema creado en agosto de 2005 es que su crecimiento fue geográfico pero sin mejoras en su calidad. Además, la Sociedad Anónima de Transporte Automotor no pudo evitar la tentación de la política de tomarla como una herramienta de asistencia social.
Es así que la gratuidad del boleto para estudiantes de todos los niveles, de indiscutible impacto positivo, no se ajustó a un control virtuoso referido al rendimiento académico. De esa manera, no concurrió a mejorar la calidad educativa en la provincia y está resintiendo severamente los recursos del sistema.
Igual o mayor perjuicio está produciendo la decisión del gobierno federal de suspender la vigencia en el interior del país de un subsidio al transporte, que se financia con recaudación fiscal a ese fin pero que sólo beneficia al área metropolitana de Buenos Aires. Es por ello que en buena parte del territorio nacional, el servicio está en crisis y obliga a los gobiernos locales a echar mano a sus cada vez más limitadas disponibilidades. En provincias que solo tienen al transporte automotor como opción, los usuarios deben tolerar una prestación limitada y buscar alternativas que profundizan aún más la crisis del servicio.
“El sistema de transporte ya está en las últimas”, denunciaron los empresarios del sector que -hasta este año- siempre mostraron su apego al modelo de SAETA, concurriendo incluso a mantener actualizado el parque automotor. Otro tanto hizo la UTA, uno de los gremios más combativos del país por el poder de daño que tiene la paralización del servicio, que en Salta no padeció las alternativas de negociaciones paritarias con una patronal privada.
Los empresarios reclaman previsibilidad, que fue una de las virtudes del sistema y que se ha perdido. Es una de las consecuencias de una política nacional que carga parte del ajuste sobre la microeconomía. Las reglas de juego han cambiado y la capacidad de adaptación de las prestadoras de SAETA ponen en evidencia que no han ejercitado los esfuerzos para resolver con solvencia las dificultades. No advirtieron que alrededor de este grupo están cayendo las pymes, provocando la pérdida de fuentes de trabajo y, en consecuencia, reduciendo el consumo no sólo de bienes sino también de servicios, como el de transporte, que se expresa en la menor venta de pasajes.
El uso restringido obliga al rediseño de frecuencias, el retiro de unidades y la puesta en disponibilidad de la planta de personal. La advertencia del gremio de choferes, respecto de que no va a tolerar que se tome a los trabajadores como moneda de cambio, es solo una reacción que no condice con la realidad de la creciente cantidad de personas que están perdiendo sus empleos desde hace casi tres años.
No es tiempo de extorsiones sino de negociaciones que permitan que trabajadores, empresarios y gobierno empujen hacia el mismo lado. Son responsables de sacar a una ciudadanía desarmada de su condición de rehén de los errores de la política.
Salta, 23 de setiembre de 2026