La pobreza escala al borde del 31% en el primer semestre
El termómetro social vuelve a encenderse con proyecciones privadas y del propio oficialismo que ubican la tasa de pobreza en torno al 31%, marcando un repunte de dos a tres puntos porcentuales en comparación con el cierre del año pasado.
Atrás quedó la momentánea meseta, desplazada por una dinámica donde la canasta básica escaló por encima de la inflación general —acumulando un incremento del 22,7% frente al 21,3% de los precios generales—, impulsada por los saltos en los costos fijos, el peso de los alquileres y la persistencia de los servicios básicos.
El impacto del ajuste y de la inestabilidad macroeconómica se cuela en la trastienda de los hogares a través de señales inocultables de endeudamiento y precarización. Con una informalidad laboral que trepó al 45% y una brecha de ingresos abismal entre trabajadores registrados y no queridos, casi un tercio de los hogares debió recurrir a préstamos informales, fiados o al uso intensivo de tarjetas de crédito tan sólo para sostener el consumo diario y cubrir gastos corrientes.
Mientras el Gobierno confía en que se trata de un traspié transitorio rumbo a una futura recuperación, los especialistas advierten sobre un extendido "estrés económico" que golpea con fuerza a las clases medias bajas, forzando recortes profundos en salud, educación y recreación, y evidenciando que el verdadero pulso de la crisis se juega en la asfixia cotidiana de los ingresos familiares.
(Con información de Cronista)