Cuando hay que elegir
Los sectores que responden a estructuras nacionales armaron un discurso muy sencillo: ellos representan el cambio y todo lo demás está mal o es casta. Hablan mucho y construyen una crítica de ocasión. Pero hay una pregunta muy concreta que parecen evitar responder: cuando una decisión del Gobierno nacional perjudica los intereses de Salta, ¿de qué lado están?
Porque es ahí donde el discurso se pone a prueba.
Lo vimos con la producción bananera del norte provincial. Nación modificó las condiciones sanitarias de importación y levantó barreras que durante décadas protegieron esa economía regional frente a plagas capaces de inutilizar la tierra. Para Buenos Aires era una desregulación más. Para miles de familias salteñas era el trabajo, la producción y el futuro de sus campos.
La Provincia reclamó y sostuvo los controles. Los libertarios salteños no se pusieron al frente de ese reclamo. Acompañaron la decisión del gobierno nacional.
Ahí se ve la diferencia.
En educación ocurrió lo mismo. Cuando Nación dejó de financiar obligaciones que durante años había asumido, hubo que tomar decisiones y el gobernador se hizo cargo: pagó el incentivo docente con recursos propios, terminó y está terminando escuelas, invertirá en equipamiento para las escuelas técnicas y mantuvo a la educación como prioridad presupuestaria. Mientras algunos justificaban el retiro del Gobierno nacional, Salta eligió sostener su educación. Porque cuando llega el momento de elegir, gobernar es eso: hacerse cargo de los problemas de los salteños, aunque la Nación decida mirar para otro lado.
La minería muestra otra cara de la misma discusión. Salta está dejando de ser una provincia con minerales para convertirse en una provincia minera, pero eso no ocurre solamente por la importante presencia del sector privado, eso se produce porque antes hubo una decisión política que brindó a los inversores un marco de previsibilidad y seguridad jurídica que permite convertir la riqueza de nuestro suelo, en empleo, proveedores, infraestructura y desarrollo para los salteños.
Lo vimos claramente hace unos días cuando Salta volvió a ser sede de Argentina Mining Norte, en la que participaron mas de 9000 asistentes, 81 disertantes y 69 charlas distribuidas a lo largo de 3 jornadas en un encuentro internacional sobre oportunidades de negocios en exploración, geología y minería, en la que además el Ministerio de Educación y Cultura firmo un importante convenio de prácticas profesionalizantes para nuestros estudiantes de escuelas técnicas con la Empresa Coreana Posco.
Por eso la discusión que viene no es quién grita más o más fuerte. Es a quién se representa cuando los intereses del partido y los de Salta dejan de coincidir.
Representar una provincia no es defenderla solo cuando eso le resulta cómodo al poder nacional. Es estar dispuesto a enfrentar a quien sea necesario para priorizar el futuro de los salteños.
La decisión, entonces, es clara: ¿a quién ponemos primero, a los jefes políticos o a los intereses de Salta?
Hay un gobernador que ya eligió y puso primero a los salteños.