Significación
La política es la que percibe la influencia de una celebración que absorbe a buena parte de la sociedad salteña, más allá si profesa la fe católica. Se trata, en definitiva, del mensaje de una institución que tiene un fuerte predicamento, especialmente durante las jornadas centrales del homenaje a los Santos Patronos, cuyas imágenes se instalan a poco de iniciarse la segunda mitad del año.
El púlpito y las manifestaciones de nutridos grupos de peregrinos van llevando la atención ciudadana hacia cuestiones que, efectivamente, importan y que no pueden ocultarse detrás del discurso de los gobernantes, del posicionamiento de parlamentarios o el análisis de especialistas, que manejan datos de acuerdo a una visión atravesada por ideologías. Suena la voz de la Iglesia, que llama al hombre común a revisar su propia vida y a repasar el cumplimiento de sus obligaciones.
Es cierto que el Milagro importa, además de la cuestión espiritual,como hecho social y económico. Es una celebración que el mundo conoce al estar incorporada al calendario de turismo religioso y para aprovechar la movilización que genera,se adecua la estructura que da contención a los arribos que se emparentan con los puntos más altos de cada temporada.
Pero también hay una movilización que incluye a quienes ejercitan su solidaridad, acercándose a los grupos que asisten a los que, activados por la fe, hacen sacrificios extremos. En ese plano, la crisis económica se describe en los llamados que se realizan para mantener esa práctica, en riesgo por los altos costos que generan.
Se doblan los esfuerzos pero no se abandonan los propósitos. El fin de semana pasado comenzó el tránsito de centenares de personas que, durante más de diez días, unirán un territorio que -siendo argentino- no ha logrado aún una conexión con el resto del país. Los fieles de Santa Victoria Oeste han iniciado una de las peregrinaciones más extensas y duras, que realiza una caminata de casi 600 kilómetros, parte de la cual es en territorio boliviano.
Otra señal del importante movimiento que genera el Milagro es el mensaje de un sacerdote que desde hace casi dos décadas conduce a pobladores de la Puna, para su renovación espiritual. Es el vicario general de la arquidiócesis de Salta, monseñor Dante Bernacki, quien este año no recorrerá el camino pero sí mantendrá su palabra activa, para mostrar la realidad que el poder se empeña en ocultar.
Este año comenzó abordando la cuestión de la Justicia Social, sobre la que el presidente Javier Milei tiene una visión despectiva. El sacerdote consideró que el movimiento de fe que representa el Milagro también debe traducirse en una mirada concreta sobre las dificultades que atraviesan las familias. La celebración debe impulsar a salir al encuentro -dijo- de quienes atraviesan necesidades económicas, sociales o personales.“Si no miramos la microeconomía, estamos mal”, sostuvo.
La significación del Milagro en este año de crisis es la habilitación de un espacio para reflexionar sobre el vínculo entre fe, solidaridad y realidad social.
Salta, 01 de setiembre de 2026