Exhortación
En la segunda semana de noviembre, la Argentina recibirá la visita del Papa y la Iglesia Católica se apresta a aprovechar su presencia para fortalecer un ánimo social que sospecha está alicaído. Precisamente, en una de las principales celebraciones religiosas -como es el Milagro salteño- se ha marcado esa circunstancia.
A poco que una de las festividades más encumbrada del catolicismo alcance sus momentos culminantes, la celebración tuvo durante estas jornadas momentos relevantes con la versión infantil y con la juvenil, que concentra a miles de participantes. Ante esa franja es que el Arzobispo de Salta lanzó una exhortación a no resignarse.
El último sábado, monseñor Mario Antonio Cargnello advirtió sobre el clima social que atraviesa un país dividido y enfrentado y llamó a los jóvenes a asumir un papel activo para modificar esa realidad. El mensaje fue pronunciado el sábado en la Catedral, durante el Milagro de los Jóvenes, ante quienes el jerarca de la Iglesia salteña reconoció que el presente es difícil, porque hay “una cierta cultura de la guerra”, que penetra en los vínculos y los rompe, tanto entre naciones como dentro de los pueblos. En la Argentina se refleja en “un clima de división y de enfrentamiento”, según confirmó el arzobispo Cargnello y llamó a los jóvenes a no resignarse.
No hubo referencias directas pero sí la descripción de un cuadro de situación que no confirma que se están viviendo los tiempos de libertad que se pregonan. Tras esa advertencia convocó a combatir la resignación y asumir el protagonismo para transformar la sociedad, sin estar condicionados por la aceptación pública.
El arzobispo describió el desafío que los jóvenes deben enfrentar de elegir entre una lógica basada en imponerse sobre los demás y otra fundada en el servicio, el compromiso y el trabajo conjunto. Vinculó la libertad con la capacidad de pensar, decidir y construir un proyecto de vida sin dejarse arrastrar por consignas.
El planteo de la Iglesia salteña encaja en la preparación que, desde el Episcopado argentino, se está llevando a cabo con vistas a la visita del Sumo Pontífice prevista para el 8 al 11 de noviembre. Es posible que la avenida 9 de Julio de la Ciudad de Buenos Aires vuelva a ser escenario de un encuentro multitudinario de jóvenes con un Papa. La propuesta ya fue presentada en el Vaticano, por el presidente del Episcopado y arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo. El interés de León XIV por este encuentro se ha reforzado ante la certeza de la gran convocatoria que podría generar su presencia en la Argentina.
El escenario propuesto no es casual, ya que se remite a la histórica visita de Juan Pablo II en 1987. El 6 de abril de ese año, más de un millón de personas se congregaron sobre la avenida para participar de la primera Jornada Mundial de la Juventud celebrada fuera de Roma.Pero se siguen evaluando distintas alternativas que incluyen los estadios de River Plate y San Lorenzo, aunque son espacios restrictivos.
Desde su asunción, el sucesor de Francisco manifestó interés por el mundo juvenil, que se expresó en la encíclica Magnifica Humanitas, promulgada en mayo. En ese documento, León XIV convocó a los jóvenes a convertirse en una “chispa de humanidad” ante el avance tecnológico, evitar el aislamiento generado por las redes sociales y no permitir que los algoritmos definan sus vidas.
La importancia de la actividad preparatoria del Milagro se vincula con el carácter no sólo apostólico de la visita, sino federal. “El Papa no va a Buenos Aires, a Córdoba y Luján. Va a la Argentina”, es lo que se declaró.
Y Salta ya se sumó.
Salta, 31 de agosto de 2026