La carne quedó fuera del menú: comedores de Salta apelan al menudo de pollo para que alcance
Los comedores barriales vinculados a Libres del Sur atraviesan una “situación de emergencia” y comenzaron a organizar ollas populares itinerantes ante la falta de recursos para sostener la asistencia habitual, según describió Darío Limachi en Pelo y Barba por Aries.
El dirigente explicó que durante años recibieron alimentos secos provenientes de programas nacionales, incluso durante administraciones anteriores, pero que esa provisión dejó de llegar con el actual Gobierno nacional.
Provincia y municipio continúan aportando ayuda, aunque Limachi sostuvo que los recursos no alcanzan para cubrir la demanda que encuentran en los barrios.
Las ollas empezaron a moverse por los barrios
Ante esa situación, la organización dejó de concentrar toda la asistencia en puntos fijos y comenzó a realizar ollas populares de manera itinerante.
Entre las zonas mencionadas aparecen Solidaridad, 20 de Junio, Floresta, la zona este y la zona oeste alta de la ciudad de Salta.
La modalidad busca llevar comida a distintos sectores, pero también muestra la dificultad para sostener comedores y merenderos con una estructura permanente.
El costo de la carne obliga a cambiar lo que se cocina
Uno de los principales problemas es conseguir alimentos suficientes. Limachi mencionó fideos, arroz y lentejas entre los productos básicos que necesitan para cocinar, pero señaló que la carne se convirtió en uno de los insumos más difíciles de afrontar.
Por eso, explicó que comenzaron a preparar alternativas más económicas para que una misma olla pueda alcanzar a una mayor cantidad de personas.
La decisión refleja un problema que va más allá de la organización de los comedores: cuando sube el costo de los alimentos y caen los recursos disponibles, también cambia qué se puede servir y a cuántas familias se puede asistir.
Menos recursos y también menos personas para sostener la ayuda
Limachi agregó otro problema: muchos de quienes antes colaboraban regularmente en comedores o merenderos ahora necesitan dedicar su tiempo a buscar ingresos para sus propias familias.
Así, la crisis golpea por dos lados. Faltan alimentos y también faltan manos para sostener diariamente los espacios de asistencia.
La situación se suma al deterioro económico que Libres del Sur e ISEPCI detectaron en los barrios, con ingresos inestables, caída del consumo y cierres de pequeños comercios.