“Hacer puentes, no barreras”: Cargnello llamó al diálogo en su último Milagro
El arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, presidió este sábado la entronización del Señor y la Virgen del Milagro y dejó una homilía atravesada por un fuerte llamado al diálogo, la paz y la reconciliación, en el inicio de los 40 días centrales de una de las celebraciones religiosas más importantes de la provincia.
La ceremonia tuvo además un significado particular: será el último Milagro que Cargnello transitará antes de alcanzar los 75 años, edad en la que los obispos deben presentar su renuncia al gobierno pastoral. El arzobispo llegará a ese límite en marzo de 2027; la presentación de la renuncia no implica, por sí sola, que deje inmediatamente el cargo, ya que su aceptación corresponde al Papa.
En su mensaje, Cargnello tomó como punto de partida la petición bíblica de Salomón de recibir un corazón capaz de discernir entre el bien y el mal, y trasladó esa reflexión al escenario internacional y a la realidad argentina.
“Cómo nos cuesta sentarnos a dialogar”
El arzobispo mencionó las guerras que atraviesan distintas regiones del mundo, pero rápidamente llevó su reflexión al clima social y político del país.
“También en nuestro país, cómo nos cuesta sentarnos a dialogar”, expresó, y aclaró que esa dificultad atraviesa diferentes ámbitos, incluido el político.
Cargnello cuestionó además una cultura que, según planteó, termina colocando al enfrentamiento como motor permanente de la sociedad.
“Creemos que lo que mueve la historia es el conflicto, la violencia, y no es así”, sostuvo.
Para el arzobispo, esa lógica no involucra solamente a los dirigentes. Advirtió que se está instalando de manera más general una “mentalidad que alimenta el conflicto permanente” y convocó a recuperar la capacidad de discernir y buscar el bien común.
El Milagro como “la perla fina de Salta”
Al referirse específicamente a la celebración, Cargnello definió al Milagro como “nuestro tesoro, la perla fina de Salta”.
Utilizó además una imagen para describir lo que significa cada nuevo ciclo de la festividad: comparó a Salta con una mujer que, con cada Milagro, “se dispusiera a dar a luz un tiempo nuevo”.
Sin embargo, pidió que la celebración no quede solamente en la emoción de la entronización o en las manifestaciones multitudinarias de fe.
“Nos quedaríamos muy cortos si creyéramos que la entronización acaba en esto”, advirtió, al convocar a los fieles a asumir los próximos 40 días como una oportunidad de transformación personal.
“La paz no se impone”
La paz ocupa un lugar central en el lema del Milagro 2026 y también atravesó buena parte de la homilía.
Cargnello sostuvo que los cambios sociales duraderos deben comenzar en las personas y afirmó que “el cambio de la Nación, de la provincia, de la ciudad y de la familia, si no nace del corazón, no tiene futuro”.
“La paz no se impone”, remarcó. Para el arzobispo, las normas pueden contener determinadas conductas, pero no eliminan por sí solas “los resentimientos, los odios y las revanchas”.
Fue entonces cuando dejó una de las frases más fuertes de la ceremonia:
“Ayúdame a hacer puente, no barrera; brazo tendido, no grieta”.
El mensaje cerró con una invitación a vivir el tiempo del Milagro como “artesanos de paz”, capaces de reconciliarse, abandonar orgullos y trasladar esa transformación a la convivencia cotidiana.