“La crisis ya está, ahora hay que aprender a competir”: la mirada de un salteño que hace negocios en China
La crisis comercial que atraviesan empresas y comercios de Salta ya no puede explicarse únicamente por la apertura de importaciones o la caída del consumo. El nuevo escenario obliga a revisar modelos de negocio, incorporar tecnología y aprender a competir en un mercado cada vez más global.
Así lo planteó en Pasaron Cosas el empresario salteño Fernando Navarro, quien desarrolló una empresa privada en China y trabajó durante siete años en la Secretaría General de Interpol.
“La crisis ya está, el conflicto comercial ya está. La pregunta es qué tenemos que hacer ahora”, resumió.
Comercios con menos ventas
Navarro describió un escenario marcado por locales vacíos, consumidores que controlan cada gasto y actividades que comenzaron a perder terreno frente al comercio electrónico, los productos importados y los nuevos hábitos de compra.
A su entender, algunas empresas podrán reconvertirse, mientras que otras actividades enfrentarán serias dificultades si no logran adaptarse.
Por eso, pidió dejar atrás la discusión centrada únicamente en encontrar culpables y avanzar en herramientas concretas para acompañar a quienes están cerca de cerrar sus negocios.
Capacitación y apoyo para las empresas
El empresario sostuvo que los gobiernos, las cámaras empresariales y las entidades industriales deberían impulsar programas de capacitación, innovación y comercio exterior.
También consideró necesario facilitar el acceso a nuevas tecnologías y ayudar a los emprendedores a identificar actividades con posibilidades reales de crecimiento.
“No se trata solamente de importar. También se puede aprender, desarrollar productos e industrializar”, explicó.
China como competencia y oportunidad
Navarro señaló que China representa una competencia difícil para la producción local por sus bajos costos, su capacidad industrial y su avance tecnológico. Sin embargo, remarcó que también puede ofrecer oportunidades para incorporar conocimientos, financiamiento y nuevos procesos productivos.
El desafío para Salta, sostuvo, será negociar para que las inversiones extranjeras no dejen únicamente productos terminados, sino también empleo, tecnología y participación de empresas locales.
Para Navarro, la diferencia entre quedar afuera o aprovechar el cambio dependerá de la capacidad de adaptación.
“Hay que conocer qué está pasando en el mundo, generar una estrategia y trabajar”, concluyó.