Opinión Jorge Guaymás 16/06/2026

La libertad no se hereda, se defiende

Esta semana los argentinos recordamos dos fechas que están profundamente unidas. El 17 de junio homenajeamos al General Martín Miguel de Güemes y el 20 de junio recordamos al General Manuel Belgrano, creador de nuestra Bandera.

Dos hombres distintos. Pero una misma causa: la libertad.

La libertad no fue un regalo

Muchas veces hablamos de la independencia como si hubiese sido un hecho natural, como si la Argentina hubiese nacido libre. Pero no fue así.

La libertad hubo que conquistarla, defenderla y sostenerla.

Güemes lo hizo desde esta tierra salteña, junto a sus gauchos y a hombres y mujeres humildes que enfrentaron al ejército más poderoso de la época para impedir que los realistas avanzaran sobre el norte argentino.

Mientras San Martín preparaba el Ejército de los Andes, Güemes resistía en esta frontera. Y sin esa resistencia, posiblemente la historia hubiera sido otra.

La Bandera y la identidad de una Nación

Belgrano también entendió algo fundamental: una Nación no puede existir sin identidad.

Por eso creó la Bandera. No como un símbolo decorativo, sino como la representación de un pueblo que quería ser dueño de su propio destino.

Por eso esta semana no recordamos solamente a dos próceres. Recordamos una idea: que la libertad nunca fue un regalo. Siempre fue una conquista.

Las batallas del presente

Y cuando uno mira el presente descubre que esa enseñanza sigue vigente.

Porque hoy ya no nos toca pelear en los campos de batalla. Pero sí nos toca defender otras cosas.

Nos toca defender el trabajo argentino, la producción nacional, las economías regionales, la educación pública, la universidad, la dignidad de los trabajadores, el federalismo y el derecho de cada provincia a crecer con igualdad de oportunidades.

A veces nos quieren hacer creer que la libertad es solamente un concepto individual. Pero los grandes hombres de nuestra historia pensaban otra cosa.

Sabían que no hay libertad verdadera cuando un pueblo pierde la posibilidad de decidir su destino. No hay libertad cuando el trabajo desaparece. No hay libertad cuando los jóvenes pierden la esperanza. No hay libertad cuando las decisiones se toman lejos de la realidad de nuestra gente.

Una tarea que continúa

Por eso recordar a Güemes y a Belgrano no es mirar para atrás. Es mirar hacia adelante.

Es preguntarnos qué estamos haciendo nosotros para defender aquello que ellos construyeron.

Porque la Patria no se recibe terminada. La Patria se construye todos los días.

Y la libertad, como la Bandera, sólo permanece viva cuando hay argentinos dispuestos a defenderla.

Hasta el próximo martes.

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