Editorial Cara a Cara: “Cuando el poder pierde el control”
“¿Qué tal? ¿Cómo les va? Tengan todos ustedes muy buenas noches.
Bueno, tenemos un programa realmente interesante hoy, con dos hombres de la política, pero que hoy no están actuando en política y, por lo tanto, están viendo las cosas desde afuera. Me refiero al doctor Alejandro Saravia y al doctor Guillermo Martinelli: un hombre de la Unión Cívica Radical y un hombre del peronismo.
Pero antes de eso, en nuestro pequeño editorial de todos los jueves, vamos a hablar de algo inevitable: la figura de nuestro presidente. Y no solamente del presidente, sino también de todo su gabinete.
Hoy, realmente, parecería que estamos atravesando la peor etapa de estos dos años y medio —casi tres años— de mandato. Se presenta una situación como la que estamos viendo hoy: en definitiva, el crecimiento de todo el sector de Milei. ¿Y por dónde se ha generado?
Se ha generado no solamente por los medios de comunicación, antes, cuando era candidato, sino también por las redes sociales. Realmente manejaron las redes como nadie. Y fíjese usted que, después de casi tres años, hoy las redes sociales son el peor enemigo que tiene el gobierno de Milei.
¿Por qué? Porque sus propios funcionarios se están diciendo cosas que, aparentemente, no se dicen en forma personal, sino a través de las redes. Y se contestan entre ellos por las redes.
Esto trae una confusión terrible, donde después tiene que salir a aclarar las cosas el propio Milei, de un lado o del otro. Y parece que, según algunos, le mienten al presidente, y el presidente da la impresión de ser una persona crédula, que cree todo lo que le dicen. Como pasó con lo de Adorni, con lo de Menem y con tantas otras cosas más.
La confusión que hay en el Estado nacional parece ser terrible. Pero esto no es nuevo. Es algo que se viene arrastrando y que, tal vez, explotó definitivamente después del tema de Adorni; es decir, la subida al avión, la mujer de Adorni, el viaje a Estados Unidos. Eso fue lo que desató todo esto que hasta el día de hoy sigue.
O sea, Adorni no solamente está complicado él, sino también ahora su hermano. Los dos están imputados.
La situación sigue sin aclararse. Patricia Bullrich no ayuda mucho al esclarecimiento de las cosas; al contrario, parece estar aprovechando su momento. Y, bueno, los hermanos Caputo —el ministro de Economía y su hermanito adentro del gobierno— realmente están haciendo las suyas.
Tenemos un gabinete que, verdaderamente, no le está dando respuestas a la gente. Eso es así de real.
Ahora, dentro de todo esto, el gobierno es totalmente desaprensivo. Esto lo hemos dicho no una, sino diez veces. Es un gobierno que abandona a los jubilados. Y ahora le voy a decir por qué.
Porque además de abandonarlos con los sueldos, también los abandona en las necesidades de todos los días: el PAMI, los remedios, la atención médica. Y uno puede llegar a pensar que este hombre tiene sentimientos cero, pero esto ya parece un genocidio. Porque está mandando gente a la muerte. Así de sencillo.
Si una persona mayor va al médico y el médico no la atiende, y cuando finalmente la atiende le receta remedios porque, si no los toma, su vida corre peligro, y esos remedios no se los dan, entonces tiene que recurrir al hospital público. Va al hospital público y tampoco hay. Entonces, ¿qué estamos diciendo?
Le están mandando la muerte a la gente. ¿Y quién es esa gente? Los jubilados. Los más viejitos, los más vulnerables.
Mire, yo le voy a mostrar ahora algo que seguramente va a pasar, o por lo menos así lo dice una abogada que apareció en redes sociales. No la conozco, no sé quién es, pero es una abogada de ANSES. Mire lo que les está anticipando a los jubilados para los próximos días.
La doctora Alicia Van —a quien no conozco— no es abogada del PAMI, sino abogada previsionalista; es decir, se dedica a esto. Y nos está anticipando lo que le puede pasar próximamente a los jubilados: el cierre de ANSES.
Ahí es donde yo hablo de una política criminal. Porque no se puede hacer eso con los jubilados. Realmente no se puede.
Que usted me diga: “Bueno, les dan más o menos plata”, “hay un bono demorado”. Bueno. Pero ya les están cerrando todos los caminos a los jubilados. Y una persona que hace eso realmente no está en su sano juicio.
Porque nadie podría llegar a hacer algo así. Todos tenemos familiares.
Si bien es cierto que la vida familiar del propio Milei no es de las mejores —así lo ha expresado él mismo—, ni su madre ni su padre lo quieren, ni él los quiere a ellos. Tal es así que prácticamente no los nombra nunca. No tiene familia. Es como si hubiese nacido de un gajo, para decirlo de alguna manera.
Ahora bien: ¿este hombre está bien o no está bien? Y hablo físicamente, no mentalmente. ¿Está bien o no está bien?
Mire, escuchemos y veamos algo que dicen algunos, porque la verdad es que pareciera no estar muy bien.
Bueno, este señor, que es diputado nacional de Tierra del Fuego, Araujo Hernández, es lo que manifiesta en la Cámara de Diputados.
O sea, ya es vox populi esta situación tan delicada del propio presidente: que un día está de una forma y otro día de otra.
Es más, estuvo en dos streamings esta semana —que termina mañana— y estuvo casi seis o siete horas hablando al aire, con cosas que olvida, momentos donde parece que la medicación le baja efecto y se pierde.
Eso lo puede ver todo el mundo. El que lo quiera ver, lo puede ver.
Ahora yo me pregunto: ¿es normal esto que nos está pasando? ¿No habrá alguna institución que pueda controlar algo así? Ya sean diputados, senadores, gente que, sin ningún interés más allá de la salud del presidente, pueda comprobar lo que este mismo diputado nacional está diciendo.
Ahora habla de un estado mental deteriorado y hasta de problemas físicos. No es la primera vez que se dice eso. Y, por lo que parece, no va a ser la última.
Porque ya ha perdido prácticamente el control de las cosas. Ya tiene que decir en las reuniones de gabinete: “Acá el que manda soy yo”.
Y cuando una persona tiene que aclarar constantemente que él es el dueño o el líder, diciendo “el que manda soy yo”, es porque siente que los demás ya no le responden o porque ni siquiera saben quién manda realmente.
Entonces, estamos en problemas con la propia figura del presidente de los argentinos.
Ya no se trata de decir si termina con chaleco de fuerza o no. El tema es cómo vamos a terminar nosotros, los argentinos. Ese es el problema más grave que tenemos.
Vamos a charlar de esto durante la noche de hoy con el Dr. Martinelli y con el Dr. Saravia, más allá de que también vamos a hablar, por supuesto, de política.”