Todavía cantamos
También lo sabían los Gobernadores, los Diputados y Senadores Nacionales, las Fuerzas de Seguridad, las policiales y las Fuerzas Armadas. Nadie hizo lo suficiente. Como en el caso del soldado Víctor Mario Brizzi, quien fue visto con vida por última vez el 8 de marzo de 1976, durante el gobierno de "Isabelita", cuando cumplía el servicio militar obligatorio en el Regimiento 5° de Caballería de la ciudad de Salta. Brizzi militaba en la agrupación de Miguel Ragone, quien tres días después fue asesinado en las calles de Salta por una fuerza conjunta de policías y militares. Esto último también en el gobierno de "Isabelita".
Después del 24 de marzo de 1976, excluyendo a los conscriptos y a los enganchados en las Fuerzas de Seguridad, que callaban por "obediencia debida" o por miedo, todos los suboficiales y oficiales, sin importar el grado, de las fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad y policiales, sabían lo que estaba ocurriendo con las violaciones a los DDHH y fueron cómplices por acción u omisión. También los empresarios que resolvían, sus conflictos gremiales con las falsas denuncias de "subversivos" a sus empleados, (el caso de Marcos Levin en Salta), todas las jerarquías de la Iglesia lo sabían y muchos eran cómplices en los tormentos y hasta las disputas familiares, se resolvían con detenciones o desapariciones. Además la mitad, al menos, de la población conocía algún caso, que solía ser justificado con el "por algo será". Mientras tanto las calles se colmaban de festejos en 1978.
Hoy somos aproximadamente 50 millones y creo que 25 millones siguen sin saber lo que pasó o lo niegan con insolencia o ignorancia. Hoy, 50 años después sigue siendo válido militar por el ¡NUNCA MÁS! y por ¡MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA!.-