Industria: diez de las dieciséis ramas están en crisis
La industria manufacturera volvió a mostrar señales de debilidad al inicio de 2026. En enero, la producción industrial cayó 3,2 por ciento interanual y marcó el arranque del año con retroceso, en un contexto de consumo debilitado y creciente presión de las importaciones sobre varios sectores productivos.
El dato surge del último informe del Índice de Producción Industrial Manufacturero elaborado por el Indec, que además señala que el descenso acumulado del año también se ubica en 3,2 por ciento. Aunque el indicador registró una mejora de 3,1 por ciento respecto de diciembre en la serie desestacionalizada, el balance anual refleja un deterioro generalizado: diez de las dieciséis ramas fabriles registraron caídas frente al mismo mes del año pasado.
La retracción industrial se explica principalmente por la caída de sectores vinculados al mercado interno. Entre las divisiones con mayor incidencia negativa aparece la fabricación de maquinaria y equipo, que registró un desplome interanual de 20,2 por ciento. Dentro de ese rubro se destacó la fuerte contracción de la maquinaria agropecuaria, que retrocedió 32,1 por ciento, con menor producción de tractores, cosechadoras e implementos agrícolas.
Otro de los sectores más golpeados fue el automotor. La producción de vehículos automotores, carrocerías y autopartes cayó 25,7 por ciento interanual en enero. En particular, la fabricación de vehículos automotores retrocedió 30,4 por ciento, reflejando una menor cantidad de unidades producidas de automóviles y utilitarios.
Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores, también se verificó una baja de 25,7 por ciento en las ventas a concesionarios de unidades nacionales. A la vez, la participación de vehículos producidos en el país dentro del total vendido en concesionarios continuó reduciéndose y se ubicó en 35,3 por ciento, lo que refleja el avance de los importados en el mercado interno.
La cadena autopartista también se vio afectada por la menor actividad. La producción de autopartes registró una caída interanual de 22,1 por ciento, asociada principalmente a la menor actividad de las terminales automotrices y a la reducción de ventas tanto en el mercado interno como externo.
El deterioro industrial también alcanzó a sectores tradicionales vinculados al consumo masivo. La producción de prendas de vestir, cuero y calzado cayó 20,6 por ciento interanual. Dentro de este segmento, la fabricación de calzado se desplomó 34,1 por ciento y la producción de indumentaria retrocedió 15,3 por ciento. Según el informe, la caída responde a una menor demanda interna y a una mayor competencia de productos importados.
El sector textil profundizó esta tendencia negativa: registró una caída interanual de 23,9 por ciento, impulsada principalmente por la fuerte contracción en la elaboración de tejidos y en el hilado de algodón, ambos con descensos superiores al 33 por ciento.
También se observaron retrocesos en otras ramas vinculadas a la actividad doméstica. La producción de productos de metal y los productos de caucho y plástico retrocedieron 8 por ciento respectivamente. En este último caso, la principal caída se observó en la fabricación de neumáticos, con una baja cercana al 30 por ciento.
Incluso dentro de la industria alimenticia aparecieron señales de debilidad. El rubro alimentos y bebidas cayó 0,7 por ciento interanual, afectado principalmente por la menor producción de carne vacuna, que retrocedió 9,2 por ciento. El volumen destinado al mercado interno cayó 14,8 por ciento, reflejando el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre el consumo.
Las excepciones fueron producción de sustancias y productos químicos que creció 7,2 por ciento interanual, impulsada principalmente por el aumento en la fabricación de productos farmacéuticos y agroquímicos; productos minerales no metálicos, con un avance de 4,3 por ciento y refinación de petróleo, que trepó 2,2 por ciento.
Estos avances no alcanzaron para compensar la magnitud de las caídas en ramas clave de la industria. En términos agregados, la dinámica industrial sigue reflejando un escenario de contracción en buena parte del entramado productivo, con sectores intensivos en empleo y orientados al mercado interno entre los más afectados.
El arranque de 2026 confirma así la persistencia de un patrón de crecimiento fragmentado dentro de la industria.
Página12