“Cada joya guarda la esperanza de un fiel”: El trabajo detrás del brillo del Señor y Virgen del Milagro
En el marco de la celebración del Milagro, Iván Blanco, encargado del mantenimiento y restauración de las joyas del Señor y la Virgen, compartió por Aries los detalles de la ornamentación que se luce en la Catedral de Salta.
Blanco explicó que su labor no solo abarca las coronas, sino también todos los accesorios y joyas que acompañan a las imágenes religiosas, muchas de ellas donadas por los fieles hace más de 200 años. “Estamos hablando de oro, piedras preciosas y diamantes, todo donado por la esperanza y el amor del pueblo”, señaló.
Entre las piezas más destacadas, Iván mencionó la corona de la Virgen, fabricada en París a principios del siglo XX, y la roseta de aguas marinas que la Virgen sostiene en sus manos. Además, resaltó que el mantenimiento incluye pulido, reparaciones de soldadura y conservación de pendientes, colgantes y rosarios, muchos de los cuales presentan desgaste por el paso del tiempo y el uso de sus antiguos propietarios.
El joyero describió la importancia de trabajar directamente en la catedral, donde instala un taller temporal junto a su asistente y el personal del santuario para garantizar la preservación de estas piezas únicas. “Es un compromiso dedicar tres días completos al cuidado de las joyas, asegurar que estén en condiciones como el primer día que se mostraron al mundo”, indicó.
Blanco también detalló el valor histórico y monetario de las coronas y joyas, con más de 1.500 diamantes, aguas marinas, esmeraldas y miles de gramos de oro y platino, aunque subrayó que su verdadero valor reside en la tradición, la fe y la historia que representan.
El joyero recordó además la tradición de donaciones de los fieles: “Algunas piezas fueron entregadas en el siglo XVIII por devotos muy comprometidos. Hoy las donaciones siguen llegando, aunque en menor cantidad, y cada año se incorporan nuevos anillos o pendientes a las coronas”.
Por último, Iván Blanco destacó el simbolismo de su trabajo: “No es solo oro ni piedras de colores, es arte que refleja lo que somos capaces de hacer como seres humanos. Mantener estas joyas nos hace reflexionar sobre quiénes somos y nos conecta con la historia, la fe y la unión familiar que representa el Milagro”.