Avión venezolano-iraní: la causa judicial se trabó por la ausencia de datos sobre la tripulación vinculada al terrorismo

El Pais 17 de julio de 2022
Al margen de la información genérica aportada por Estados Unidos e Israel, aún no fue enviada documentación específica al juzgado federal que permita avanzar en la acusación de los 14 venezolanos y 5 iraníes que hace 41 días están retenidos en un hotel cercano a Ezeiza.
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El juez federal Federico Villena y la fiscal federal Cecilia Incardona no pueden avanzar en la investigación del sospechoso avión venezolano-iraní ante la ausencia de datos claves que permitan confirmar la participación en actos de terrorismo internacional del piloto Gholamreza Ghasemi y los otros 18 tripulantes del Boeing 747-300 que voló desde Caracas a Buenos Aires transportando 47.882 kilos de autopartes.

La Oficina Federal de Investigaciones de los Estados Unidos (FBI) y el aparato de inteligencia exterior de Israel (Mosad) ratificaron a Villena e Incardona que Ghasemi está “asociado” a la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC-QF) y Hezbollah, dos organizaciones terroristas acusadas en la Argentina de volar la embajada israelí y la AMIA.

El FBI también confirmó a la justicia federal que la Fuerza Quds utilizó a Fars Air Qeshm y a la aerolínea Mahan Air para ejecutar acciones terroristas en Medio Oriente. Y aseguró en un reporte enviado desde Washington que “Fars Air Qeshm fue señalada por el Tesoro de los Estados Unidos en 2019 debido a su participación directa en la actividad terrorista y la asistencia que proporciona a la Fuerza Quds y a la aerolínea iraní Mahan Air, que han sido señaladas como entidades terroristas”.

Ese dossier clasificado -case file: BE -6135976- añade lo siguiente: “La Fuerza Quds ha tenido una larga historia apoyando la milicia de Hezbollah, paramilitares, y actividades terroristas, proveyendo liderazgo, financiamiento, armas, inteligencia, y soporte logístico. Las Fuerzas Quds operan un campo de entrenamiento para Hezbollah en el Valle de Bekaa en el Líbano y han reportado entrenamiento para más de 3.000 soldados en los cuarteles que tiene la Guardia Revolucionaria en Irán”.

La fiscal Incardona leyó una y otra vez el dossier enviado por el FBI. Y a continuación sumó la información que obtuvo tras una meticulosa inspección de la nave que llegó desde Caracas. Esa inspección ocular permitió encontrar un plan de vuelo que establecía que, al 23 de abril de 2022, el Boeing 747-300M -matrícula YV3531- aún era propiedad de la compañía Qeshm Fars Air.

Qeshm Fars Air o Fars Air Qeshm es la empresa aérea iraní que el Tesoro de los Estados Unidos acusó hace tres años de apoyar operaciones terroristas en Medio Oriente.

Además del plan de vuelo, las fuerzas de seguridad de la Argentina encontraron en el avión otros tres indicios que vinculan al piloto Ghasemi con la empresa iraní acusada de facilitar la ejecución de actos terroristas:

1. Una cinta color azul que decía “Qeshm Fars Air” y que fue utilizada para colgar del cuello una credencial plastificada con la inscripción “Captain Gholamreza Ghasemi” de Mahan Airlines

2. Otra credencial a nombre de Captain Gholamreza Ghasemi de Fars Air.

3. Una agenda dentro de la cual se hallaba una tarjeta que rezaba “Mahan Air Hotel (No2) TEL: +98(21)44023672.

Con el informe del FBI y las pruebas halladas en el avión venezolano-iraní, la fiscal Incardona avanzó contra Ghasemi y los otros 18 tripulantes de la nave que llegó desde Caracas y está bajó sospecha de la Secretaria del Tesoro de los Estados Unidos.

En su imputación al piloto iraní Ghasemi y el resto de la tripulación, Incardona se preguntó: “Si el verdadero objetivo del arribo de la aeronave a nuestro país fue exclusivamente para transportar mercadería de autopartes, o bien si estuvo fundado en razones diferentes a las alegadas y constituya, eventualmente, un acto de preparación para proveer bienes o dinero que pudieran utilizarse para una actividad de terrorismo, su financiamiento u organización”.

La imputación penal de Incardona es razonable y se apoya en toda la información de inteligencia exterior que recoge la causa, pero esos indicios aún no alcanzan para sostener una certera acusación del juez federal Villena contra Ghasemi y los otros 18 tripulantes del avión por presuntos actos de terrorismo.

Villena e Incardona solicitaron -vía exhorto- información a los servicios de inteligencia y organismos de seguridad de Occidente. Y hasta ahora, a un día del aniversario 28 del ataque terrorista a la AMIA, no llegó nada relevante desde Washington, Tel Aviv, París, Berlín y Londres.

Es decir: está probado que la Fuerza Quds es una organización terrorista, que Hezbollah comete actos de terrorismo, que Fars Air Qeshm colaboró con la Fuerza Quds, Hezbollah y la aerolínea iraní Mahan Air, y que Ghasemi tiene vinculaciones directas con Fars Air Qeshm y Mahan Air.

Pero este entramado terrorista -confirmado desde Tel Aviv a DC-, no sirve para fundamentar una acusación formal de terrorismo contra el piloto iraní y el resto de la tripulación que voló desde Venezuela a la Argentina.

Los pasaportes presentados por los imputados son originales, sus nombres no están en ninguna base de datos sobre terrorismo global y los servicios de inteligencia de Occidente juran que no tienen información de campo que podría servir para procesar al piloto Ghasemi y los 18 tripulantes del Boeing 747-300M -matrícula YV3531-

Acorde a la información recogida durante un viaje relámpago de Infobae a Tel Aviv y Londres, más tres conversaciones reservadas con oficiales de inteligencia en Washington, la decisión política de los gobiernos de Israel, Reino Unido y Estados Unidos es colaborar con la Casa Rosada y la justicia federal.

Pero esa colaboración activa tiene un escollo estructural acorde a lo explicado a este enviado especial: Ghasemi no aparece en ningún acto de terrorismo puntual, su presencia en América Latina es asumida como una novedad en la comunidad de inteligencia de Occidente, y aún no se entiende porqué pilotó un avión de carga que salió de México, hizo escala en Venezuela y terminó en Ezeiza.

En Tel Aviv y Londres pusieron atención en las rutas anteriores del avión -Ciudad del Este y Caracas-, mientras que en DC apuntaron a la tripulación mixta de la nave que está a disposición de la justicia argentina. En las oficinas de inteligencia de Estados Unidos nunca habían visto una presunta operación de terrorismo liderada por iraníes, acompañada por venezolanos y desarrollada en su área de influencia (América Latina).

En las próximas 48 horas, Villena e Incardona recibirán dos últimos informes sobre los contenidos de los celulares, Ipad´s y computadoras secuestrados a los sospechosos de terrorismo que llegaron hace 41 días. Será un aporte más a la investigación en curso, pero de valor relativo ante la hipótesis de trabajo que manejan el juez y la fiscal federal.

En pocas semanas, si nada llega desde Estados Unidos o Israel, el avión venezolano-iraní y sus tripulantes no tendrían obstáculos legales para regresar a Caracas.

Fuente: Infobae

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