Pobres pobres

Opinion 08 de septiembre de 2021 Por Natalia Nieto
Elecciones el domingo, elecciones en noviembre, mientras tanto… ¿qué meto en la olla para almorzar? Esa podría ser la pregunta de cualquier familia argentina a esta hora.
hambre

Claro está, la que puede definir qué cocina. Si una familia tipo necesitó ingresos por casi 68 mil pesos en julio último para no caer en la pobreza y además, hay alimentos que aumentaron el 100 % en menos de un año, nos preguntamos, ¿qué proponen quienes se postulan para ir al Congreso?

El monto de casi 68 mil pesos, ($ 67.576) corresponde a la Canasta Básica Total (CBT), que define el nivel de pobreza, pero la Canasta Alimentaria (CBA), que define el nivel de indigencia, fue en julio de $ 29.002,86. Entonces, si la inflación, la pobreza y el hambre siguen en aumento, ¿qué pueden aportar desde la Cámara de Diputados de la Nación? Antes que todo, reconocer que el derecho a una alimentación adecuada, es un derecho humano. 

Ni hablar del lujo de comer un asado, porque de los precios de los alimentos que más subieron en el último año, los cortes de carne lideran el ranking. Y le siguen los lácteos, según el Indec. Si bien los datos oficiales se conocerán recién la semana próxima, esto es, después de las elecciones, los privados advierten que el rubro sigue subiendo por encima del IPC general

El ministro de Economía, Martín Guzmán, anticipó días atrás que la inflación de agosto se ubicaría, por primera vez en largos meses, por debajo del 3%, tal vez porque el Gobierno le puso un freno al tipo de cambio oficial, en marzo pasado. Pero la batalla contra la suba de precios en los alimentos sigue firme y huelga decir que el aumento afecta en mucho mayor medida al segmento de la población más vulnerable.

Pero ¿cuáles fueron los productos que más subieron en los últimos doce meses? Los datos de julio muestran que el rubro cárnico es uno de los que picó en punta respecto de 2020. En el séptimo mes del año el precio del kilo de asado se ubicaba en poco más de $678, frente a los $342 que valía el mismo mes de 2020. Es decir que en un año trepó 98%. 

El resto de los cortes de carne que releva el Indec (carne picada común, paleta, cuadril y nalga) también treparon fuertemente en un año (más de 80%). También lo hizo casi 70% el kilo de pollo entero. De $ 114,78 que valía en julio del 2020, este año se ubicó en $ 193,66. Y el mismo camino tuvo el valor del filet de merluza, al pasar de $379 el kilo el año pasado a $653 (72%).

En el caso de los lácteos, el producto que más subió es el queso pategrás (74%), al subir de $699 el kilo a $ 1218. El sardo y el cremoso se incrementaron poco más del 60% en un año, mientras que la manteca subió 58%. Hoy el paquete de 200 gramos cuesta cerca de $ 200. La leche fresca entera en sachet se incrementó en un año 52% (aumentó de $55,89 a $84,92 el litro), mientras que la que es en polvo, 50%.

Otro de los alimentos que subió bastante más que la media fue el aceite de girasol. La botella de litro y medio costaba en julio de 2020 $153,39, valor que se elevó a $251,84 en doce meses (64%).

En la comparación interanual, también subieron fuertemente los productos estacionales, como las frutas y las verduras. A julio, lideraba la suba de precios el tomate redondo, cuyo valor trepó 118% en un año. De costar $74 el kilo en julio de 2020, este año subió a $161,55. Le siguió la manzana deliciosa, con un aumento en doce meses del 91%; y en tercer lugar se ubicó el limón, con un alza del 74 por ciento.

Finalmente, otros productos de la canasta alimenticia que subieron bastante más que el promedio fueron el vino común y la yerba mate. En el primer caso, el litro pasó de valer $67,30 a mediados del año pasado, a $139 el mismo mes de este año. Mientras que en el caso de la yerba, el paquete de 500 gramos subió en un año de $119,62 a $203,38 (70%).

En agosto pasado se confirmó que casi la mitad de la población de Argentina es pobre. Esto, según el índice de pobreza multidimensional que realiza el Consejo de Coordinación de Políticas Sociales de Presidencia. 

Hay 22,7 millones de habitantes, es decir, el 49,6% de la población total del país, en condiciones de pobreza, según el índice oficial que tiene en cuenta indicadores multidimensionales como vivienda, hábitat y servicios básicos, educación, empleo, y protección social y salud.

¿Qué pongo en la olla, entonces? ¡Si tantas familias dejaron de consumir carnes, lácteos y hasta yerba, porque no pueden pagarlos!

En consecuencia: si en Salta hay trece listas de precandidatos a diputados nacionales que jugarán en las PASO el domingo y quieren saber cómo llegan a la elección general del 14 de noviembre. Y que además, tres de ellos se quedarán con las tres bancas en juego, de las siete que Salta tiene en la Cámara Baja nacional, es bueno recordarles que el derecho a la alimentación, es un derecho humano y que lo incluye la Constitución Nacional Argentina. 

Está en el artículo 75 inciso 22, incorporado en la reforma constitucional de 1994 y enunciado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, en su artículo 25. 

Y para la próxima: si hicieran campaña con la Constitución bajo el brazo, seguramente todos sabrían cómo legislar y qué controlar. Estar en el Congreso es una gran oportunidad para demostrar que no irán solo por sus propios intereses y que en cambio, tienen compromiso para intentar mejorar la calidad de vida de la mitad de la población argentina.

 

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