
Reino Unido: Keir Starmer tambalea ante el triunfo de Andy Burnham

Andy Burnham aplastó a la ultraderecha de Nigel Farage y dejó contra las cuerdas al primer ministro de su propio partido, Keir Starmer. La elección para renovar un escaño en Makerfield, una modesta circunscripción electoral de 75 mil votantes en Manchester, se convirtió en una onda expansiva que redibuja el tablero político británico.
En su discurso victorioso Burnham nacionalizó el resultado. “Esta es la última chance del laborismo para cambiar. Tenemos que llevar esta victoria al resto del país para que el país vuelva a funcionar”, dijo Burnham. En su primera entrevista televisiva este viernes por la mañana el primer ministro Keir Starmer le respondió. “No voy a dejar mi puesto. Tengo un mandato y lo voy a cumplir”, dijo a la cadena televisiva Sky.
Popularísimo alcalde de Greater Manchester, candidato puesto de los sindicatos y la sufrida militancia laborista, Burnham necesitaba un escaño parlamentario para poder disputarle a Starmer el liderazgo del Partido y las llaves del 10 Downing Street. Precisaba además que la victoria fuera contundente para enviar un claro mensaje de que la marcha ascendente de la ultraderecha de Farage no era incontenible.
En mayo, después de las desastrosas elecciones municipales, Burnham consiguió que un diputado laborista renunciara a su escaño para presentar su candidatura y obtener con una campaña relampagueante esta contundente victoria que terminó con 14 meses consecutivos de Farage liderando las encuestas. El laborismo obtuvo el 54% de los votos, superando por 10 puntos al candidato de Reform UK, un plomero sexista y xenófobo.
La ultraderecha de la ultraderecha
Burnham logró algo más. Este corresponsal da fe, créase o no, de que existe una ultraderecha de la ultraderecha de Farage, que tilda al líder de Reform UK de “blando” y “traidor” y propone una deportación automática de extranjeros, incluso de europeos con residencia permanente en el país por los más de 40 años en que el Reino Unido fue parte de la Unión Europea. Este partido, Restore UK, se situó en la campaña como la fuerza que podía aprovechar el desencanto de los desencantados con Reform UK y hacerse con el segundo lugar o, incluso, disputarle a Burnham el escaño. No sucedió. Con una participación electoral del 58%, considerada alta en este país, Burnham superó la suma de ambas fuerzas por 6100 votos, mostrando que se puede vencer a todo el espectro derechista, sea conservador, ultra o ultra +.
Uno de los encuestadores históricos británicos que ha conservado su reputación gracias al acierto de sus predicciones, Sir John Curtice, atribuyó el éxito pura y exclusivamente a Andy Burnham. “Hace cuatro meses en Gorton & Denton, Manchester, el voto laborista se había derrumbado un 25%. En las elecciones municipales de mayo en Makerfield, el laborismo quedó a 20 puntos de los candidatos de Reform UK. En estas elecciones Burnham no solo recobró el 45% del porcentaje de los votos que había obtenido el partido en 2024 con la elección de Starmer sino que le sumó 10 puntos más. Y esto en momentos en que a nivel nacional, el apoyo al laborismo ronda el 19%”, escribió Curtice en la BBC.
Manchesterismo versus centrismo
El primer ministro Keir Starmer saludó la victoria de Burnham e insinuó que le ofrecería una cartera en el gabinete ministerial. “Es un enorme activo del partido. Un fantástico alcalde de Manchester. Va a hacer una contribución enorme en el Parlamento y el gobierno”, dijo el primer ministro antes de reiterar que él no piensa abandonar su puesto.
A esta altura de los acontecimientos su voluntad no cuenta. Lo más importante será la reacción de su gabinete y del partido parlamentario. La catastrófica derrota del laborismo en las municipales inglesas y parlamentarias regionales en Escocia y Gales hace siete semanas llevó a que más de 100 diputados laboristas le exigieran a Starmer un cronograma para una partida rápida y “honorable”. La semana pasada renunció el ministro de Defensa, John Healey, porque el gobierno le había otorgado la mitad de presupuesto que él pedía para las fuerzas armadas. Una catarata de renuncias del gabinete, dejaría a Starmer en una situación similar a la que vivió el conservador Boris Johnson en 2024 poco antes de presentar su renuncia.
El primer ministro simboliza hoy la desilusión y el fatalismo ante un gobierno que hace menos de dos años había ganado la elección nacional con un mandato contundente. Su impopularidad es irreversible. Burnham, en cambio, exuda optimismo y tiene gestión detrás.
En sus diez años como alcalde se ganó el apodo del “King of the North” y diseñó una política económica-social conocida como Manchesterismo. Manchester creció a un 3% anual, tres veces el promedio nacional, con una política que reivindicaba las banderas históricas del laborismo: presencia del Estado en la economía, justicia social, programas de Transporte y vivienda, salarios dignos y reindustrialización.
¿Cuánto le queda a Starmer?
La salida de Starmer es el tema casi exclusivo de los medios y las casas de apuestas. El matutino “The Guardian” pintó tres escenarios. El más rápido, vería a Burnham en 10 Downing Street en las próximas dos semanas. Según las reglas partidarias, para presentar una moción de censura sobre el líder partidario y primer ministro, se necesita el apoyo del 20% del Partido parlamentario (hoy unos 80 diputados), un 5% de las unidades básicas y de tres grupos políticos afiliados al laborismo.
Burnham cuenta con este apoyo. El enigma es si se presentará algún otro candidato y, sobre todo, si Starmer decidirá presentar batalla. Según las reglas partidarias, el primer ministro no necesita el apoyo que sí requieren los que se postulan para su puesto: su candidatura es automática. Presionado por su propio gabinete, por el partido parlamentario, los sindicatos y el bombardeo mediático, seguro de una derrota humillante, es más que probable que termine por dar un paso al costado.
El segundo escenario, más lento, se extendería hasta finales de julio antes del receso parlamentario veraniego. Esto podría ocurrir si Starmer decide competir con Burnham o se presenta algún otro candidato como el ex ministro de Salud Wes Streeting. Streeting ha dicho que se presentará, pero para hacerlo necesitará el apoyo que Burnham ya ha obtenido.
El tercer escenario se extendería unas semanas más con un cronograma negociado de partida para Starmer que le permitiría participar de una última misión diplomática, la reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Ankara en julio. Esta alternativa le puede convenir a Burnham. La alianza militar entre Europa y Estados Unidos está en crisis permanente desde la asunción de Donald Trump en enero del año pasado. Mejor regalarle a Starmer la batalla y el desgaste de la cumbre.
Página12



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