
Oportunismo

Ello significó ingresos a las economías regionales por más de dos billones de pesos entre alojamiento, comidas, transporte, compras y recreación. El programa Previaje jugó un rol fundamental y se propone que continúe a través de una ley.
El último fin de semana extendido, que fue extralargo, permitió que un millón y medio de personas visitaran los principales destinos turísticos. El impacto económico fue medido por la CAME, la confederación que nuclea a la pequeña y mediana empresa que es la protagonista de la prestación de los servicios que demanda esta actividad y según sus cuentas, superó los 111 mil millones de pesos. Estos datos representan un movimiento superior en 15% respecto de la misma fecha del año pasado y un incremento superior al 40% con respecto a la prepandemia. Salta fue nuevamente uno de los puntos más demandados. Recibió 25 mil turistas, que dejaron más de 2 mil 200 millones de pesos
Al cierre de estas jornadas, se presentó el Régimen plurianual de incentivos para la promoción del empleo, las inversiones y la formación en la actividad turística. No es otra cosa que disponer diversas medidas para impulsar la industria del turismo, dinamizadora de la economía, que contribuye al desarrollo de las economías regionales en función del rol redistributivo que por naturaleza tiene esta actividad.
Tal virtud fue evidente cuando fue uno de los sectores más afectados por las consecuencias y efectos de la pandemia de COVID 19, en función de las restricciones de movilidad y medidas sanitarias de aislamiento social adoptadas para preservar la salud y la vida de la ciudadanía. Pero también fue el primero en ponerse de pie y en un escenario post pandémico, contribuyó a sostener el desarrollo local.
La Ley 25.997, sancionada en diciembre de 2004, declaró al turismo actividad socioeconómica, estratégica y esencial para el desarrollo del país, señalando que resulta prioritaria dentro de las políticas de Estado. Incluso considera que el turismo receptivo es una actividad de exportación no tradicional para la generación de divisas, resultando la actividad privada una aliada estratégica del Estado. Esta norma dispone el fomento, el desarrollo, la promoción y la regulación de la actividad turística determinando mecanismos necesarios para la creación, conservación, protección y aprovechamiento de los recursos y atractivos turísticos nacionales, resguardando el desarrollo sostenible y sustentable y la optimización de la calidad, estableciendo los mecanismos de participación y concertación de los sectores público y privado en la actividad.
Ese fue el marco que permitió que en agosto de 2021 se creara por resolución del Ministerio de Turismo y Deportes, el Programa de Incentivos a la Preventa de Servicios Turísticos Nacionales “Previaje”. A la luz de los resultados se pretende darle a esta iniciativa mayor jerarquía jurídica y la posibilidad de consolidarse como una política que trascienda los gobiernos.
Fue el propio Ministro de Economía de la Nación el que reconoció que bajo el paraguas del Previaje, que subsidia un 50% del gasto en turismo –que asciende al 70% si el viajero es un jubilado-se han creado en 2023, 50 mil nuevos empleos, por los que se dispuso enviar al Congreso una ley con dos ejes centrales: declarar a este programa como política de Estado y disponer un conjunto de beneficios fiscales para inversión turística.
Vale destacar que el turismo no es solo un fenómeno económico; tiene gran importancia social y cultural. Permite establecer relaciones humanas especiales y generar vínculos entre personas de diversos orígenes, compartiendo ideas y costumbres. Aporta al conocimiento y permite la valorización y la concientización hacia adentro de una comunidad.
Con apoyo de un gobierno se promueve el esfuerzo privado, más allá de campañas políticas. Por ello resulta que la exhibición de ese apoyo aparece como oportunismo.
Salta, 17 de octubre de 2023







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