Política14/01/2021

Gobernadores esperaban otro guiño de Alberto para suspender las PASO, pero el Congreso lo frenó

El texto, respaldado por 15 mandatarios provinciales, ingresó el 11 de diciembre al Parlamento. Aguardaban que el Presidente lo incluya en las sesiones extraordinarias. Un mes después en el Gobierno reconocen que la única posibilidad de suspenderlas está atada a la complicación del panorama sanitario

El 11 diciembre el diputado nacional Pablo Yeldlin, un hombre de confianza del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, se encargó de presentar un proyecto de ley para suspender las PASO del 2021. El documento tuvo el respaldo de un grupo importante de mandatarios provinciales que le habían manifestado al presidente Alberto Fernández y al ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro su voluntad de suspender las primarias.

El proyecto tiene dos argumentos concretos: el complicado escenario sanitario que generó la pandemia y el enorme gasto que implica la organización de los comicios, en un año donde todas las provincias tuvieron que derivar fondos para enfrentar al coronavirus. “En 2019, las PASO costaron más de $3000 millones. Una suma de esa magnitud sería clave para sumar en lo sanitario”, sostiene el texto que, al día de hoy, está congelado dentro del Congreso.

Yeldlin asumió la responsabilidad de juntar voluntades y coordinar la presentación, pero el proyecto lleva las firmas de un puñado de legisladores que responden a los gobernadores. Sus nombres impresos en el documento son, en definitiva, los nombres de los mandatarios. El texto fue sumando firmas en el último mes pero no salió del cajón. No aparece en la agenda parlamentaria ni tampoco en la agenda política del Gobierno.

El proyecto, al día de hoy, lleva las firmas de los los diputados Luis Di Giacomo (Río Negro), Elda Pertíle (Chaco), Danilo Flores (La Rioja), Carolina Gaillard (Entre Ríos), Mabel Caparrós (Tierra del Fuego), María Luisa Montonto (Santiago del Estero), Andrés Zottos (Salta), Silvana Ginnochio (Catamarca), Walberto Allende (San Juan), Mario Leito (Tucumán), Aldo Leiva (Chaco), Carolina Moises (Jujuy), Flavia Morales (Misiones), Alma Sapag (Neuquén), Ariel Rauschenberger (La Pampa), Diego Sartori (Misiones), Ricardo Welbach (Misiones), Karim Alume (San Luis) y Dante López Rodríguez (Catamarca)

Es decir, que el proyecto tuvo el respaldo de 15 gobernadores, tanto oficialistas como opositores al gobierno nacional. Sin embargo, el tema quedó archivado. Los mandatarios impulsaron el proyecto luego del aval que le dio Alberto Fernández en el almuerzo posterior a la firma del pacto fiscal, esperaron durante los últimos 30 días un nuevo guiño del Presidente: la inclusión del proyecto en las sesiones extraordinarias, que comenzaron el 4 de enero y finalizan el 28 de febrero.

Hasta el momento el Presidente no dio ninguna señal concreta de que el proyecto se vaya a tratar en el Congreso. No habló más del tema. En algunas provincias asumen que ese pulgar para arriba que esperaban para avanzar con el proyecto ya no llegará. Comenzó el año electoral y cambiar las reglas a mitad de camino resulta ser una jugada conflictiva en todos los distritos. Ya no hay margen para que el proyecto salga.

Además, asumen que al kirchnerismo, el principal accionista del Frente de Todos, no le conviene que las elecciones primarias se suspendan. La lectura que hacen es que será la oportunidad para que La Cámpora pueda posicionar a muchos candidatos en todas las provincias, en el caso de que no se llegue a listas de unidad en la puja interna con los gobernadores.

En la Casa Rosada nunca alentaron el plan de suspender las PASO. “Wado” De Pedro reconoció frente a sus más cercanos que la situación sanitaria es lo único que realmente podría cambiar la decisión de mantener las elecciones. Si los casos de coronavirus aumentan exponencialmente, entonces el Gobierno se planteará con seriedad la posibilidad de suspenderlas. En la actualidad el promedio de contagios ronda los 13 mil diarios, similar a los que había en el segundo semestre.

El momento indicado para hacer el balance es marzo. Así lo reconocen puertas adentro de Balcarce 50, donde hoy están más enfocados en lograr controlar el impacto de la segunda ola de covid-19 que en proyectar el destino de las elecciones. El foco volvió a ser completamente sanitario. La agenda pospandemia, por el momento, quedó a un costado, aunque se busque dar señales positivas de recuperación económica a través de algunos actos presidenciales.

Los gobernadores no están dispuestos a empujar un proyecto si no hay un respaldo concreto del Jefe de Estado. Tampoco a librar una batalla con el kirchnerismo, con el que no comparten los códigos políticos pero conviven bajo la necesidad de la unidad. Todos asumen que no tiene sentido generar una discusión interna por un proyecto que naufragó por el silencio presidencial. Al menos, por ahora.

Además, los mandatarios que respaldaron el texto también saben que existe un complicación puntual con la provincia de Buenos Aires. El consenso de los gobernadores es importante pero no total. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que conduce Horacio Rodríguez Larreta, no se sumó al pedido. Y en el territorio que gobierna Axel Kicillof la ley de las PASO debe ser aprobada por la Legislatura bonaerense. En Diputados no tendría problemas para pasar el filtro, pero en el Senado tiene mayoría Juntos por el Cambio y es imposible que pase.

Entre ambos distritos concentran más del 40% del padrón electoral. Si las elecciones no se suspenden en esos dos lugares, cerca de la mitad del país tendrá que acudir a las urnas en dos oportunidades, mientras en el resto de las provincias solo lo harán una vez. El escenario es absurdo. Para que la ley salga tiene que haber un consenso generalizado y apoyado por el Presidente. Y ese acuerdo no existe.

La decisión de no llevar adelante las PASO tomó impulso a principios de diciembre y se desinfló rápidamente en cuatro semanas. Fue un globo de ensayo que no funcionó. Cada sector de la coalición de gobierno tiene motivos para defender una postura, aunque esa defensa no implique atacar al socio que vive bajo el mismo techo.

Los gobernadores quieren reducir los gastos y asegurarse el poder en la conformación de las listas. Les incomoda tener que negociar con el kirchnerismo los lugares en las boletas y asumen que Fernández no tiene un proyecto de poder propio que cambie el destino de las negociaciones.

En paralelo, La Cámpora tiene por delante un enorme desafío electoral. Es el momento indicado para posicionar al espacio rumbo a las elecciones presidenciales del 2023. El esquema que conduce Máximo Kirchner ha ganado volumen y representación política en la mayoría de las provincias. También en los escalones del Estado. Los comicios de este año dejarán expuesto su poder de fuego, antes y después de la conformación de las listas.

Infobae

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