Salta Por: Ivana Chañi04/11/2026

De Juan Pablo II a León XIV: 80 fieles de Campo Quijano viajarán a Córdoba para ver al Papa

Muchos de los peregrinos son adultos mayores que recuerdan la visita de Juan Pablo II a Salta en 1987. Dos colectivos partirán desde Campo Quijano.

La visita del papa León XIV a la Argentina movilizará a 80 fieles de Campo Quijano, quienes viajarán en dos colectivos hasta Córdoba para participar de la celebración que encabezará el Pontífice.

La peregrinación tiene un significado especial para varios de los integrantes del grupo: estuvieron presentes cuando Juan Pablo II visitó Salta en 1987 y ahora, 39 años después, tendrán la oportunidad de volver a encontrarse con un Papa.

El padre Sergio Chauque, párroco de Campo Quijano, compartió los preparativos en diálogo con Pelo & Barba, por Aries.

“Vamos 80 coyas, nos vamos a ir a saludarlo al Papa en Córdoba”, expresó.

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Dos colectivos y ocho guías para acompañar a los peregrinos

El sacerdote explicó que la organización del viaje demandó varias semanas de trabajo, especialmente porque buena parte de los participantes son adultos mayores.

Gracias a la colaboración de un emprendimiento turístico local, lograron conseguir un paquete de viaje accesible que permitió completar los 80 lugares disponibles en dos colectivos.

Además, ocho jóvenes de la parroquia acompañarán al grupo como guías y estarán pendientes de la documentación, los medicamentos, los alimentos y las necesidades de los viajeros.

El recuerdo de Juan Pablo II en Salta

Chauque contó que varias de las mujeres que viajarán conservan un recuerdo muy especial de la misa que Juan Pablo II celebró en el Hipódromo de Salta en 1987.

“Recuerdan ese día maravilloso en su vida y quieren volver a vivirlo ahora con el papa León”, relató.

La delegación tiene previsto llegar directamente al predio de Córdoba para asegurar su ingreso y ubicación. Después de la celebración, compartirán una comida preparada por una parroquia de la ciudad antes de emprender el regreso.

Para los peregrinos, el viaje representa una oportunidad de vivir un acontecimiento religioso que no se repetía en Argentina desde hace casi cuatro décadas.