Trump arremetió contra la reelección de Lula y calificó los comicios brasileños de "amañados"
La onda expansiva del reñido balotaje brasileño sumó un nuevo y estruendoso capítulo internacional cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en tela de juicio la legitimidad del triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva, al que calificó sin ambages como “otra elección amañada”.
En plena partida hacia un acto proselitista de cara a las elecciones de mitad de mandato en su país, el mandatario republicano no escatimó en descalificaciones al referirse a los comicios que consagraron al líder del Partido de los Trabajadores frente a Flávio Bolsonaro, agitando sospechas de corrupción sin aportar pruebas concretas y sacudiendo una vez más el tablero diplomático regional.
El blanco predilecto de las críticas desde la Casa Blanca fue la resolución adoptada por el magistrado del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, quien había ordenado extender el horario de votación para mitigar las graves complicaciones de transporte público que afectaron a miles de electores en centros urbanos clave como San Pablo y Bahía. Para Trump, esa prórroga representó una anomalía sospechosa, convirtiéndose en el argumento central para invalidar simbólicamente el proceso, en estricta sintonía con la estrategia de impugnación desplegada por el sector de los Bolsonaro, que optó por no reconocer los resultados definitivos en las urnas.
Las declaraciones del mandatario estadounidense expusieron, no obstante, una singular paradoja al intercalar sus duras acusaciones de irregularidades con una calculada aclaración sobre su vínculo personal con el líder brasileño.
Tras asegurar que “no tomó partido” durante la compulsa y deslizar que le cae bien, Trump intentó balancear su pragmatismo diplomático con el respaldo político a una familia aliada cuyo delfín electoral sufrió un duro revés en las urnas.
(Con información de Ámbito)