Discapacidad: “Hay angustia en los padres y los docentes”, advierten desde Salta
La media sanción de un nuevo proyecto de ley sobre discapacidad en la Cámara de Diputados de la Nación abrió una expectativa para miles de familias que dependen de pensiones, tratamientos y prestaciones de salud y educación. Sin embargo, desde Salta advierten que la incertidumbre continúa y que las dificultades para acceder a los servicios no se resuelven únicamente con la aprobación de una norma. Así lo expresó Fátima Bonduri, docente de educación especial e integrante de la organización Ayudame a Crecer, quien describió el desgaste económico y emocional que atraviesan las personas con discapacidad y sus familias.
Bonduri señaló que las familias necesitan certezas sobre la continuidad de los servicios y los apoyos que reciben sus hijos. “Lo único que queremos es la garantía, que realmente es lo que necesitamos”, expresó. La docente explicó que las dificultades no se limitan a los ingresos económicos, sino que también incluyen los traslados, la organización familiar y los esfuerzos cotidianos para sostener las terapias. “No solamente estamos hablando de una ley, sino también de la parte humana, de lo que se necesita como familia, lo que se necesita como docente, lo que necesitamos en las terapias”, afirmó.
La especialista también cuestionó la incertidumbre que se mantiene desde hace meses alrededor de la legislación sobre discapacidad y su implementación. Según explicó, las discusiones políticas y judiciales terminan repercutiendo directamente en quienes requieren acompañamiento permanente. “Vivir todos los días con incertidumbre, ¿qué va a pasar?”, planteó. Además, advirtió que las familias necesitan saber cómo se garantizarán sus derechos y qué mecanismos permitirán sostener las prestaciones sin interrupciones.
Desde su experiencia en el trabajo con personas con discapacidad, Bonduri describió un panorama de agotamiento entre quienes deben afrontar diariamente las dificultades del sistema. “Se ve mucha frustración, se refleja cansancio, hay angustia en los padres, angustia en los profesores”, sostuvo. También remarcó que la inclusión educativa no depende solamente de la presencia de estudiantes en las aulas, sino de un acompañamiento sostenido que involucra a docentes, profesionales de la salud, instituciones y familias.
Finalmente, la docente expresó sus dudas sobre lo que ocurrirá si el Senado aprueba el proyecto y se convierte en ley. “¿Se va a cumplir? Esos son los miedos, esa es la incertidumbre que provoca todo esto”, manifestó. En ese sentido, insistió en que los derechos de las personas con discapacidad necesitan respuestas concretas, continuidad en las prestaciones y una implementación efectiva. “La inclusión necesita de una continuidad, un acompañamiento. Es un trabajo articulado lo que se hace con la discapacidad y con cada persona que lo necesita”, concluyó.