Cómo se vendían drogas dentro de Villa las Rosas
El fallo del tribunal revisor confirmó las condenas a prisión que recibieron ocho penitenciarios en 2025, dando por probado que formaron una asociación ilícita junto con presos y familiares de estos. Durante el debate se reveló cómo funciónaba el comercio de drogas dentro de la cárcel y la venta de seguridad, beneficios o elementos prohibidos para los internos.
La Unidad Fiscal que investigó los ilícitos estuvo integrada por el procurador General Pedro García Castiella y los fiscales Ana Inés Salinas Odorisio, Gustavo Torres Rubelt y Santiago López Soto.
En el juicio señalaron a Francisco Bisceglia y Sergio Moya como las figuras centrales de la organización ilícita, por su jerarquía y sus funciones de seguridad interna y externa del penal. En tanto que a Rubén Guaymás se lo señaló por su rol de secretario de actas del Consejo Correccional, donde -sin dejar constancias de los criterios utilizados- se decidía el puntaje de conducta, para que los internos accedieran o no a los pedidos para trabajar en la granja, tener salidas transitorias u obtener la libertad condicional.
Testimonio de los presos
Durante las diez semanas que duró el debate oral, algunos aseguraron que podrían matarlos si volvían a la cárcel luego de declarar en el juicio; y fueron alojados en otras dependencias.
Uno de los internos dijo que los penitenciarios se reunían arriba de un catamarán, en el dique Cabra Corral, donde decidían los puntajes de conducta. Otro dijo que el grupo ilícito contaba con la complicidad del juez de Ejecución, Martín Martínez.
Un testigo declaró que Moya no solo vendía drogas dentro del penal, sino que también la transportaba con camiones de su propiedad.
Otro interno, en ese momento alojado en la cárcel federal de General Güemes, contó que mientras estuvo detenido en Villa Las Rosas sufrió un “reclutamiento obligatorio” por parte de los jefes Moya y Bisceglia. El preso también apuntó a otros funcionarios que no estuvieron en el banquillo: “en la banda estaba un tal Gutiérrez y Lisandro Vilte, el jefe de Seguridad Interna”.
El hombre además declaró cuales eran las amenazas e intercambios que se daban dentro del penal: “A cambio, me ofertaron que iba a estar bien dentro del penal, que no me iba a pasar nada, ellos me iban a dar cobertura de que ningún interno me lastime, y a la vez iba a tener mi visita normal. Pero cuando uno no accede a hacerle los favores que ellos necesitan, te encuentran algo, te aparece una punta carcelaria en la celda, un celular, estupefacientes, te aparecen cosas. De esa manera te intimidan, te aprietan y te apuran. Ellos hacen que tu familia también esté involucrada”, testificó.