La Iglesia avisa que el diálogo sobre discapacidad recién empieza
El tablero político y eclesiástico en torno a la política de discapacidad ha sumado un nuevo capítulo de alta tensión institucional. A pocas semanas de que el papa León XIV visite el Pequeño Cottolengo Don Orione en una escala que encendió las luces de alerta en la Casa Rosada, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y funcionarios del Ministerio de Salud mantuvieron un cónclave clave para descomponer el malestar del sector.
Si bien desde el Episcopado valoraron la convocatoria oficial como una oportunidad ineludible de diálogo, la respuesta posterior dejó en claro que la tregua está lejos de ser incondicional: con la crudeza propia de quien recorre los centros de atención cotidianamente, los referentes eclesiásticos advirtieron que los gestos políticos ya no alcanzan y que el verdadero desafío radica en saldar una deuda estructural que atraviesa a familias, instituciones y normativas vigentes.
La mesa de negociaciones, encabezada por el jefe de gabinete ministerial Roberto Olivieri Pinto y secundada por figuras clave de la Iglesia como monseñor Raúl Pizarro y la coordinadora de la Mesa de Discapacidad, María Baya Casal, sirvió para poner sobre la mesa un diagnóstico tan crudo como indiscutible. Según detalló la propia delegación eclesiástica, el Gobierno admitió el incumplimiento parcial de la ley de emergencia y reconoció un pasivo acumulado en concepto de actualizaciones y compensaciones pendientes correspondientes al período comprendido entre 2023 y 2025.
Lejos de conformarse con las promesas de entendimiento, la Iglesia exigió ampliar los canales de participación sumando a más referentes del sector en los próximos encuentros, dejando abierta una agenda de tareas que buscará medir la distancia entre las buenas intenciones del Ejecutivo y la realidad financiera que ahoga a los centros de cuidado antes de que la sotana papal ponga el foco sobre las costuras más frágiles de la asistencia social.
(Con información de TN)