El Vaticano declaró culpable al sacerdote argentino Carlos Miguel Buela por abusos
El Vaticano confirmó la culpabilidad del sacerdote argentino Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) y de las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará, por múltiples delitos vinculados con abusos contra varias personas.
Según informó Vatican News, tanto el Tribunal Penal Especial de Primera Instancia como el Tribunal de Apelación alcanzaron la denominada “certeza moral” sobre la responsabilidad del religioso.
Los tribunales establecieron que Buela fue culpable por hechos encuadrados en “un delito contra el sexto mandamiento, cometido con violencia contra varias personas”, en infracción al canon 1395 §2 del Código de Derecho Canónico, referido a delitos contra la moral sexual.
Buela había fundado el Instituto del Verbo Encarnado en 1984, en San Rafael, Mendoza, y posteriormente las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará.
Durante años acumuló denuncias por abusos sexuales y abuso de poder. De acuerdo con los antecedentes difundidos tras la resolución, cerca de veinte seminaristas habían denunciado al sacerdote desde comienzos de los años 2000.
El religioso fue apartado de sus funciones y posteriormente obligado a vivir alejado de las comunidades que había fundado. Falleció en Génova, Italia, en abril de 2023.
La resolución definitiva fue comunicada a los superiores de las dos congregaciones durante una reunión realizada en Roma el 14 de septiembre, con participación de representantes del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
En el comunicado, las autoridades del Vaticano señalaron que la difusión de la decisión busca contribuir al “restablecimiento de la verdad” y constituye un acto de justicia hacia las personas que sufrieron daños como consecuencia de las conductas de Buela.
La Santa Sede también vinculó la resolución con el proceso de revisión y renovación que atraviesan las instituciones fundadas por el sacerdote argentino, que desde hace años se encuentran bajo seguimiento del Vaticano.
La confirmación de la culpabilidad llega tres años después de la muerte de Buela y cierra, dentro de la justicia eclesiástica, un proceso desarrollado en dos instancias.