La balanza del turismo tendrá un déficit cercano a USD 6.000 millones en 2026
La balanza turística presentaría en 2026 un déficit de entre USD 5.700 y USD 6.200 millones. Aunque el resultado implicaría una mejora respecto del rojo registrado el año pasado, el turismo continuará representando una salida neta significativa de divisas.
Son estimaciones del IERAL, de la Fundación Mediterránea. El estudio explicó que mientras disminuye la cantidad de argentinos que viajan al exterior, crece el ingreso de turistas extranjeros al país. La recuperación del turismo receptivo permitiría así generar un mayor flujo de divisas, pero no alcanzaría para compensar completamente el gasto de los residentes argentinos en el exterior.
En 2025, el saldo negativo de la balanza turística había alcanzado alrededor de USD 7.200 millones. Para este año, el IERAL estima que la salida de divisas por turismo emisivo se ubicará entre USD 11.000 y USD 12.000 millones, todavía en niveles elevados en términos históricos.
En paralelo, el turismo receptivo podría generar entre USD 5.300 y USD 5.800 millones, impulsado tanto por un mayor volumen de visitantes como por un incremento del gasto promedio.
De concretarse estas previsiones, los ingresos provenientes de los turistas extranjeros podrían acercarse o incluso superar los máximos históricos, mientras que el menor gasto de los argentinos en el exterior contribuiría a reducir el desequilibrio.
Los datos disponibles hasta julio muestran un cambio significativo respecto del año pasado. En ese mes, la cantidad de viajeros no residentes que llegaron a la Argentina aumentó 9% interanual, mientras que el turismo emisivo se redujo 17%.
La misma tendencia se observa en el acumulado del año. Durante los primeros siete meses de 2026, la cantidad de viajeros argentinos que vacacionaron en el exterior cayó 14% respecto del mismo período de 2025. En contraste, el turismo receptivo creció 8%, con un fuerte impulso de los visitantes que llegaron por vía aérea, que aumentaron 19%.
En términos absolutos, ya arribaron al país 3,4 millones de turistas no residentes en lo que va del año, mientras que 7,1 millones de residentes argentinos viajaron al exterior. Como consecuencia, el desbalance entre ambos flujos se redujo: pasó de 5,1 millones de personas en 2025 a 3,7 millones en 2026.
La relación entre ambos movimientos también muestra una mejora. Por cada turista internacional que llegó a la Argentina, 2,1 argentinos realizaron turismo en el exterior. El indicador resulta similar al de 2018 y se encuentra por debajo del récord histórico de 2025, cuando llegó a 2,6.
La moderación del turismo emisivo no se presenta de manera uniforme. Los viajes por vía terrestre, asociados en buena medida a opciones de menor costo, muestran una fuerte retracción, mientras que los viajes aéreos continúan creciendo.
En los primeros siete meses del año, el turismo emisivo aéreo fue 9% superior al registrado en 2025. Al mismo tiempo, el turismo receptivo por vía aérea tuvo un crecimiento mucho más marcado, del 19%. En cambio, los flujos emisivos por vía terrestre o marítima se contrajeron.
El contexto del Mundial de Fútbol, junto con otros factores, también habría contribuido a moderar las decisiones de consumo turístico en el exterior durante el invierno.
Según el IERAL, la recuperación del turismo receptivo representa una oportunidad para incrementar el ingreso de divisas y reducir el déficit externo del sector. Sin embargo, incluso con la mejora prevista para 2026, el turismo continuará representando una salida neta significativa de dólares.
El déficit estimado de entre USD 5.700 y USD 6.200 millones se encuentra actualmente compensado por el buen desempeño de la balanza de bienes, pero constituye una presión adicional sobre las cuentas externas y, eventualmente, sobre la acumulación de reservas.
Para el IERAL, el potencial de crecimiento del turismo argentino depende en buena medida de la capacidad de mejorar su competitividad y atraer un mayor volumen de visitantes extranjeros.
“La capacidad instalada del país en materia turística tiene potencial para generar más divisas y seguir reduciendo el déficit, pero para ello resulta necesario continuar mejorando la competitividad de manera estructural. La oferta privada viene adaptándose al nuevo contexto y el atractivo natural del país resulta muy propicio para el crecimiento de la actividad turística”, sostuvo el IERAL.
“La desregulación y la reducción de la inflación contribuyen al funcionamiento del sector, aunque la política cambiaria no ayuda a consolidar su posición competitiva, debido a la fuerte apreciación de la moneda resultante del plan de estabilización”, explicó.
En ese marco, “resulta necesario potenciar la competitividad mediante mejoras en infraestructura y conectividad, un mejor funcionamiento de los pasos fronterizos, políticas sectoriales, la ampliación del crédito para estimular la inversión y, especialmente, una mejora del sistema tributario que lo haga menos distorsivo y gravoso para la actividad económica”, agregó.
El desafío, de acuerdo al instituto, será sostener estas políticas en el tiempo para que la recuperación del turismo se traduzca de manera consistente en mayor inversión, empleo y generación de divisas.
Infobae