Economía explicó por qué depositó $4 billones en bancos comerciales
En la última licitación de deuda pública, la Secretaría de Finanzas obtuvo un rollover de 144%, es decir, consiguió que el mercado suscriba deuda en pesos por el equivalente a $4 billones de más de los vencimientos que necesitaba refinanciar. Nada muy lejano a lo que venía sucediendo en las últimas licitaciones. Sin embargo, el mercado quedó despistado cuando esos pesos no se depositaron en la cuenta del Tesoro en el Banco Central (BCRA) -como sucede habitualmente-, sino que se giraron a bancos comercial. Ante las dudas de los operadores, en el Ministerio de Economía aseguran que va el cambio de destino de esos fondos va en línea con el objetivo de extender los plazos al menor costo posible y sobre la que se puede dar marcha atrás ante cambios en las condiciones de liquidez.
El viernes 31 de julio, la atención del sector financiero se centró en el destino de los fondos provenientes de la licitación, que habitualmente se reflejan como un incremento en los depósitos del Tesoro en el BCRA, donde se depositan a rendimiento cero y, mientras quedan allí depositados, no forman parte de la oferta monetaria y reducen el dinero en circulación. Sin embargo, los registros oficiales mostraron un incremento menor al esperado. Según datos del BCRA, al jueves 30 de julio los depósitos del Tesoro ascendían a $8,5 billones y al día siguiente, tras la liquidación, la cifra bajó a $8,3 billones. El ingreso esperado de los $4 billones no se materializó en la cuenta del Tesoro, lo que abrió interrogantes sobre el recorrido de esos fondos.
Consultado en conferencia de prensa sobre el destino de esos fondos, el presidente del BCRA, Santiago Bausili respondió: “No tengo mucha respuesta para darte porque es una pregunta que corresponde hacerle al Tesoro. No creo que hayan desaparecido, puede ser que no lo haya traído acá. Estoy seguro de que si buscamos bien, en algún lado están; son bastantes como para no encontrarlo”.
Fuentes del Ministerio de Economía, explicaron que no hay que asociar que un rollover de 144% en una licitación del Tesoro, donde el objetivo es extender duration a la menor tasa posible, con que va a tener un impacto en la liquidez. “La liquidez la maneja el BCRA, el Tesoro no. Lo que pasó en esta licitación es que tuviste un rollover de 144% y en realidad los pesos nunca se absorbieron porque en la licitación Finanzas priorizó el objetivo de extender duration a la menor tasa posible, pero al mismo tiempo se intentó no generar un impacto negativo en la liquidez del sistema”, comentaron.
Es por eso que en el Palacio de Hacienda tomaron la decisión de que buena parte de los pesos que el Tesoro obtuvo en la licitación no fueron al BCRA sino al resto de los bancos para evitar un efecto negativo en la curva de las LECAPs. “Hay que separar lo que es un objetivo de licitación del Tesoro y un determinado rollover de la deuda que tiene que ver con la estrategia de Finanzas de extender plazo, al menor costo financiero posible, manteniendo un perfil de vencimiento ordenado a lo largo del tiempo. Después, lo que suceda con la liquidez va por otro carril; tiene que ver con lo que esté sucediendo con la demanda de dinero y el BCRA”, agregaron.
Y remarcaron que la absorción o no va a depender del contexto monetario, como ahora hay un contexto de liquidez apretada, Economía decidió no agudizar ese proceso. Lo que no implica que cuando se modera la tensión en los mercados monetarios, esos pesos no puedan volver a la cuenta del BCRA.
Efectos colaterales
La consultora Eco Go analizó el desvío y estimó que los depósitos del Tesoro en el BCRA debían haber aumentado en $3,8 billones ese día, pero en cambio se registró una caída de $0,3 billones. “¿Qué pasó con esos $4,1 billones que faltan? Entendemos que el Tesoro transfirió esos pesos a la cuenta en el Banco Nación para financiar gasto y/o mejorar el fondeo del Banco Nación. Recordemos que en junio la deuda flotante había aumentado en $2,2 billones y el último dato de recaudación muestra que la porción que va a Nación volvió a caer en términos reales”, comentaron en el informe.
Según Eco Go, aunque los depósitos del Tesoro en el sistema financiero al último dato disponible (mayo) eran de $14 billones, estos no resultan íntegramente líquidos y disponibles para financiar gasto. Más bien, constituyen un fondeo de mayor duración para el Banco Nación. Esto respalda la hipótesis de que el financiamiento neto absorbido en la licitación resultó en un traslado de liquidez general del sistema financiero al Banco Nación.
El informe identificó dos posibles efectos de este movimiento: uno fiscal, por la potencial cancelación de deuda flotante, que implica un aumento del gasto público base caja, con impacto en sectores como construcción, industria y comercio. El otro, crediticio, por el mayor fondeo de la banca pública, con capacidad para habilitar líneas de refinanciamiento o préstamos subsidiados al consumo, lo que también puede estimular la actividad en esos sectores.
En la misma línea fue el economista Alejandro Giacoia, de EconViews, quien aseguro que la idea de no depositarlos en la cuenta del BCRA y dejarlos depositados en la cuenta del BNA es que no saca liquidez del sistema. “Si los depositara en el BCRA, quedaría menos liquidez en el sistema y podría subir la tasa de interés. En cambio, depositándolos en el BNA, evita eso”, marcó.
Pero en el mercado también hay voces críticas sobre la lógica de la operación. Una fuente en off the record dijo: “La verdad, no entendemos por qué el Gobierno pagó más tasa para retirar esos $4 billones y después los devolvió al sistema. Hay una cosa ilógica. Entiendo que ellos querían quitar liquidez para que no existan pesos excesivos, para que no compren dólares y siga subiendo el tipo de cambio. Ahora parece que retiraron demasiado en exceso y que estaban forzando mucho al sistema porque podían generar una suba de tasas mucho más alta”, comentó.
Infobae