Ya no son “15 millones de pobres menos”: las razones por las que la pobreza volvió a subir
“Sacamos 15 millones de personas de la pobreza”, aseguró hace unas semanas Javier Milei. Con datos sacados de contexto, el Presidente exagera cifras que no tienen respaldo. Los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC muestran que la pobreza en el primer trimestre de 2026 llegó al 30% y subió más de 3 puntos porcentuales en comparación con el tercer trimestre de 2025, donde también impactó el aguinaldo.
¿Cómo se mide la pobreza en Argentina?
La medición de la pobreza es unidimensional, lo que significa que solo se tiene en cuenta un factor: los ingresos. El umbral mínimo para determinar si alguien es pobre o no es la Canasta Básica Total (CBT), una canasta de bienes y servicios con fuerte preponderancia de los alimentos.
Ese peso mayor de la comida tiene lógica, ya que los hogares con menores ingresos destinan su dinero a alimentos y vivienda, al no tener resto para bienes o servicios denominados secundarios.
Desde que asumió Milei los alimentos han aumentado por debajo de los servicios y de la inflación promedio, producto de una mayor estabilidad cambiaria y la caída de la actividad económica. En la actualidad, la CBT para una familia tipo de dos adultos y dos niños es de algo más de $1.500.000 y no incluye alquiler.
¿Qué cambió en la medición de la pobreza con el Gobierno de Milei?
Al asumir Javier Milei, la pobreza era del 41,7%, no del 52,9% como él mismo suele repetir. Ese último número corresponde al primer semestre de 2024, cuando ya llevaba más de 6 meses de gestión. De esta manera, si bien la baja no es tan pronunciada como asegura el Presidente, el número es menor al recibido. Aunque las cuestiones metodológicas tienen mucho que ver.
A finales de 2024 el INDEC realizó un cambio clave en la medición de la pobreza. En su relevamiento comenzó a captar de mejor manera ingresos que no necesariamente provenían de remuneraciones laborales, como la AUH, la Tarjeta Alimentar, el Potenciar Trabajo o pensiones y becas, entre otros tantos.
No es que sea incorrecto tener en cuenta esas herramientas, pero hasta diciembre de 2023 el cuestionario no era tan detallado y se omitían algunos ingresos. Más allá de esa cuestión metodológica, es cierto que la baja de la inflación con respecto a los niveles de gobiernos anteriores tiene un peso muy importante. No sólo porque permite la recuperación de ingresos, sino porque ayuda a que los sectores informales y cuentapropistas puedan registrarlos mejor.
“Entre mediados de 2024 y mediados de 2025 las canastas aumentaron menos que la inflación y eso explicaba en parte la caída de la pobreza. A partir de finales de 2025 ese proceso se invierte y las canastas crecen por arriba del IPC promedio”, explica Alejo Giannocchini, investigador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.
“Ningún indicador de ingresos explicaba la baja de la inflación que se dio en 2025. La razón principal de esa baja es que se captan mejor los ingresos en la EPH porque la gente declara mejor que antes”, sintetiza Daniel Schteingart, director de desarrollo productivo de Fundar a este medio.
La realidad indica que los salarios registrados perdieron contra la inflación en ocho de los últimos nueve meses, sin contar que tanto públicos como privados están por debajo de los ya bajos niveles de diciembre de 2023. La inflación no cedió durante diez meses consecutivos y al mismo tiempo —a diferencia de lo que ocurrió el resto del mandato de Milei— los alimentos subieron mucho de precio entre octubre de 2025 y marzo de este año, de la mano de las tensiones cambiarias.
Una Canasta Básica Total desactualizada
Al igual que el cálculo de la inflación, la Canasta Básica Total sigue basándose en datos de 2004/05, a pesar de haber estadísticas más recientes de 2017/18. De esa manera, no se tienen en cuenta la masividad de internet, servicios digitales, telefonía móvil y el aumento del peso de los servicios públicos en los gastos de los hogares.
Estudios del Observatorio Social de la Deuda de la UCA o de la consultora Equilibra estiman que de actualizarse la CBT, el umbral mínimo para una familia tipo estaría cerca de los 2 millones de pesos, cuando hoy apenas supera el millón y medio. Ese simple cambio metodológico haría aumentar en varios puntos la pobreza.
Es cierto que Alberto Fernández tampoco actualizó las mediciones, pero en su Gobierno lo que más aumentaba de precio era la comida, ya que los servicios públicos estaban regulados. La asfixiante inflación acumulada durante el último gobierno peronista fue de 931%. Con la canasta nueva el número habría dado 891%: si bien muy alto, unos 40 puntos porcentuales menos.
Más allá de las cuestiones metodológicas y la baja de la inflación que explican el descenso de la pobreza con respecto a finales de 2023, no existen datos que respalden eso: hay 340 mil empleos registrados y 28 mil empresas menos, los salarios pierden contra la inflación y el consumo masivo, incluido alimentos, se retrae mes a mes.
Página12