Un ataque con drones atribuido por Rusia a Ucrania causó al menos siete civiles muertos, entre ellos cuatro menores de edad, en distintos puntos del sur y el oeste del país, según informaron este lunes las autoridades rusas. En paralelo, Ucrania denunció un nuevo bombardeo ruso contra la ciudad de Kryvyi Rig, que causó tres víctimas mortales, incluido un niño de ocho años, en una nueva escalada de la violencia entre ambos países.
El incidente más grave se produjo en una playa del balneario de Arkhipo-Osipovka, cerca de Gelendzhik, en la región rusa de Krasnodar, en la costa del mar Negro, donde un dron ucraniano, interceptado por las defensas antiaéreas según la versión oficial rusa, cayó en una zona concurrida por turistas.
La tragedia ocurrió cuando los veraneantes aprovechaban el buen tiempo para tomar el sol y bañarse en las aguas del mar Negro.
Al menos siete personas perdieron la vida en el incidente, según informó el Cuartel General Operativo del Krai de Krasnodar, el órgano oficial de gestión de crisis en esa región, en un comunicado difundido en la aplicación de mensajería Telegram horas después de que el gobernador de Krasnodar, Veniamin Kondrátiev, diera cuenta de un balance inicial de seis víctimas mortales.
Otras 47 personas resultaron además heridas, según datos preliminares, de las que 17 tuvieron que ser ingresadas en hospitales de la zona.
En las imágenes publicadas por los canales de Telegram se puede ver cómo el aparato no tripulado comienza a caer en picado y se estrella contra la playa, provocando una explosión y una onda expansiva en la arena, donde descansaban decenas de personas.
La explosión fue grabada en sus teléfonos por alarmados bañistas que se encontraban al otro lado de la playa, donde decenas de personas decidieron abandonar con urgencia el agua y buscar refugio en previsión de nuevos ataques.
"Se trató de un ataque contra la infraestructura civil. En el lugar trabajan los servicios de emergencias", sostuvo Kondrátiev. El gobernador del territorio de Krasnodar, Venyamin Kondryatev, calificó el ataque contra la playa como "un acto deliberado contra la población civil" y aseguró que el lugar no tenía relación con instalaciones militares.
Se trata de una localidad a unos 25 kilómetros del llamado "Palacio de Putin", un complejo de edificios de más de 17 mil metros cuadrados que, según opositores, pertenecería al jefe del Estado. Putin, en cambio, siempre ha negado ser el propietario.
Horas antes, otros cuatro civiles murieron y dos resultaron heridos durante ataques con drones en Crimea, según informó el jefe de la administración rusa de la península, anexada por Moscú en 2014.
En la región fronteriza de Bélgorod, una adolescente de 13 años perdió la vida y dos niñas, de 7 y 9 años, resultaron heridas cuando otro dron cayó cerca de un área de juegos infantiles en la localidad de Printsevka, de acuerdo con el gobernador regional.
Rusia acusa a Ucrania de terrorismo
La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, denunció en declaraciones a la agencia local de noticias TASS que "en el centro de Europa opera una banda terrorista que ha ocupado el aparato estatal de Ucrania".
"Los patrocinadores del terrorismo son los países de la OTAN. No hace mucho, la OTAN y la Unión Europea declaraban la tolerancia cero al terrorismo. Ahora, ellos mismos son parte de las acciones del terrorismo internacional", señaló.
Según algunos medios, el objetivo del ataque ucraniano era, en realidad, un hotel de descanso para los especialistas e ingenieros de un empresa de la industria militar rusa.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró este lunes en una reunión con embajadores en Kiev que su objetivo es hacer que Rusia detenga los combates antes de la llegada del crudo invierno.
El método elegido, los ataques con drones contra la retaguardia rusa, busca que Moscú no tenga otra alternativa que la paz debido al alto costo de la guerra, señaló, según medios locales.
Al respecto, denunció que, a día de hoy, el presidente ruso, Vladímir Putin, tiene la intención de prolongar la conocida como operación militar especial, para lo que se propone decretar una segunda movilización tras las elecciones legislativas de septiembre.
Clarín