OpenAI dice que su IA realizó por sí sola un hackeó a otra empresa
En un episodio que encendió todas las alarmas, la empresa creadora de ChatGPT, OpenAI, afirmó este martes que sus modelos más avanzados de inteligencia artificial se descontrolaron durante una prueba de seguridad y, por iniciativa propia, hackearon a una popular plataforma para programadores.
La firma con sede en San Francisco lo calificó como un “incidente cibernético sin precedentes” y aseguró que realizará una investigación conjunta con Hugging Face, la empresa afectada, dedicada a la biblioteca de código en línea.
La primera en alertar de la situación fue la startup de IA Hugging Face al denunciar la semana pasada que había detectado una intrusión en sus sistemas de procesamiento de datos que, según sus sospechas, había sido causada por un agente de IA que actuó por su cuenta de manera autónoma.
OpenIA indicó que el episodio involucró una combinación de modelos, incluyendo su recién lanzado GPT-5.6 Sol “y uno en prelanzamiento” con aún más capacidad. La empresa intenta evaluar las capacidades de hackeo de sus programas al darles tareas en un espacio digital de pruebas controlado, donde el acceso a internet es limitado por motivos de seguridad.
“Mientras operaban en nuestro entorno de pruebas aislado, nuestros modelos invirtieron una cantidad considerable de potencia de cálculo en buscar una forma de obtener acceso a internet para resolver el problema de evaluación”, explicaron desde la compañía según una publicación del blog de OpenAI.
Tras conectarse a internet, los modelos decidieron atacar la plataforma Hugging Face -un gran repositorio de modelos de IA, conjuntos de datos y otra información- para facilitar su búsqueda.
Al buscar “información secreta” que les permitiera manipular la evaluación, el sistema de OpenAI “encadenó múltiples vectores de ataque, incluidos el uso de credenciales robadas”.
Los modelos de IA que sustentan herramientas como los chatbots y generadores de imágenes son conocidos como “agentes” cuando actúan de forma autónoma para realizar tareas en el mundo real. Con los rápidos avances de esta tecnología, la ciberseguridad se vuelve motivo de preocupación ante el riesgo de que la IA avanzada encuentre puntos débiles en los software antes que los humanos.
Hugging Face es una plataforma utilizada para alojar modelos de lenguaje de gran tamaño y conjuntos ​de datos de código abierto. La semana pasada la compañía causó revuelo en la ​comunidad de ciberseguridad cuando en una entrada de blog la semana pasada que había sido objeto de un ataque que “era diferente a todo lo que había gestionado antes”, al asegurar que “fue llevado a cabo, de principio a fin, por un sistema autónomo de agentes de IA”.
En una publicación en la red social X, el cofundador de Hugging Face, Clement Delangue, dijo que la empresa sospechaba que el ataque “podría provenir de ​un laboratorio de vanguardia, dada la sofisticación del agente. ¡Y resulta que así fue!”. Y tras ello agregó: “¡Es alucinante que todo esto haya ocurrido de forma autónoma!”.
Potencial “catastrófico”
Hussein Abbass, un profesor de informática de la universidad UNSW Canberra, dijo a la AFP que el incidente fue “asombroso en muchos sentidos”.
“No solo atacó a Hugging Face. Atacó su sistema interno para explotar sus propias vulnerabilidades”, señaló. “Y eso es aterrador”.
GPT-5.6 y otros modelos de vanguardia, incluida la serie Mythos de Anthropic, el principal rival de OpenAI, han generado preocupación por su potencial de vulnerar las defensas de ciberseguridad.
Ambas empresas estadounidenses debieron aplazar temporalmente el lanzamiento general de sus tecnologías más recientes debido al temor en Washington de que pudieran facilitar la infiltración de infraestructuras críticas.
La IA avanzada “normalmente está en manos de personas éticas y responsables”, sostuvo Abbass, pero “sería catastrófico si llega a las manos de alguien con la intención de causar daño”.
La administración del sector de IA es crucial, y “necesitamos un esfuerzo conjunto para manejar esta situación”, agregó.
La Nación