ARA San Juan: condenaron a Villamide y absolvieron a los otros tres ex altos mandos
Por mayoría, los jueces del Tribunal Oral Federal de Santa Cruz condenó este miércoles a 3 años de prisión en suspenso al ex capitán de navío Claudio Villamide por el hundimiento del ARA San Juan el 15 de noviembre de 2017. El entonces comandante de la Fuerza de Submarinos fue considerado responsable de dos delitos: estrago culposo agravado por la muerte de los 44 tripulantes e incumplimiento de los deberes de funcionario público, como había solicitado la fiscalía.
Los otros tres imputados (el contralmirante Luis López Mazzeo, el capitán de navío Héctor Alonso y el capitán de fragata Héctor Correa) resultaron absueltos por unanimidad del tribunal, integrado por Gabriel Reynaldi, Enrique Baronetto y Luis Giménez.
La decisión se produjo pasadas las 12.30, dando cierre a un juicio que inició el 3 de marzo y tuvo más de 30 audiencias con declaraciones de expertos submarinistas, ex comandantes, oficiales y suboficiales retirados de la Armada.
Los fundamentos de la sentencia serán dados a conocer más adelante, ya que el tribunal cuenta con el plazo previsto por el Código Procesal para exponer los argumentos de su decisión. Recién entonces las partes podrán apelar, si así lo consideran.
Uno de los ejes centrales del fallo estará puesto en determinar qué vínculo existió entre los incumplimientos atribuidos al condenado y el resultado final de la tragedia, cuya secuencia -desde la pérdida de control del submarino hasta su implosión- todavía es materia de hipótesis.
Villamide ya había sido destituido de la Armada tras un proceso disciplinario tramitado en el ámbito del Estado Mayor Conjunto, en el que un Consejo de Guerra lo sancionó, entre otros puntos centrales, por no haberle ordenado al comandante del submarino, Pedro Fernández, regresar a puerto navegando en superficie tras el incidente reportado en el tanque de baterías.
Durante el juicio declararon unos 90 testigos para evaluar el estado material del submarino al momento de su última operación, que comprendía una fase de adiestramiento naval y otra de patrullaje y control del mar argentino. Para ello, se analizó toda la documentación en la que constaban las novedades y las pruebas pendientes del buque, y se intentó determinar si incidían en su seguridad náutica.
Infobae