La rebelde Fraternidad Sacerdotal San Pío X, más conocida como los lefebvrianos, se confirmó este miércoles como el mayor desafío tradicionalista en la Iglesia católica al consagrar a cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio.
El papa León XIV vive la primera grave crisis a su autoridad desde que fue elegido pontífice, el 8 de mayo del año pasado. El martes, había enviado un último mensaje-ultimátum para evitar el desafío, pero los cuatro obispos fueron automáticamente excomulgados.
La consagración en Econe
Ante 17.000 presentes, entre fieles, sacerdotes, monjas y otros religiosos de la comunidad reunidos en Econe, Suiza, fueron consagrados obispos el sacerdote suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michel Goldada y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Mar Hanappier.
En su intervención, el superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, el abate Davide Pagliarani, recordó que, en una actitud de respeto hacia la autoridad suprema del papa, había presentado al pontífice los expedientes de los cuatro abates que estaban por ser consagrados obispos.
Pagliarani dijo que la elección no procede de una voluntad de reivindicar un poder de jurisdicción y "no constituye en modo alguno un rechazo o desafío lanzado al poder de jurisdicción supremo, pleno e inmediato, del Vicario de Cristo sobre la Iglesia Universal".
La ceremonia, señaló el superior general de la Fraternidad, "no será una negación, un rechazo o un desafío al poder de jurisdicción, pleno e inmediato, del papa sobre la Iglesia Universal".
Lo mismo decía el arzobispo Marcel Lefebvre cuando, el 30 de junio de 1988, ordenó obispos a cuatro miembros de la Fraternidad, lo que desató desde el Vaticano el fulminante de la excomunión pontificia.
El crecimiento de la Fraternidad
Uno de los argumentos centrales de la Fraternidad para nombrar obispos es el crecimiento enorme que ha tenido la comunidad. Dos de los cuatro obispos que consagró monseñor Lefebvre han fallecido.
Los líderes de la Fraternidad estiman que, actualmente, los fieles superan los 600.000 y hay 730 sacerdotes y centenares de monjas. "Este es un día histórico y no nos detendremos más", declaró un francés que participó de la ceremonia.
La ceremonia de este miércoles tiene por fin dar un nuevo empuje al modelo de sociedad patriarcal y a un ideal de Estado teocrático.
Argentina es un país en neto crecimiento para la Fraternidad. Posee uno de los seis seminarios a nivel mundial, fundado por Lefebvre, que ha sido clave en la formación de sacerdotes que mantienen la misa en latín y otros ritos tradicionales de la fe católica. El superior de la orden, Davide Pagliarani, fue uno de los directores del seminario argentino durante ocho años.
La crisis con el Vaticano
La ceremonia, que desata una nueva crisis entre los lefebvrianos y el pontífice, fue celebrada por el español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, predecesor del actual superior general, Davide Pagliarani, destinatario del mensaje-ultimátum de ayer, en el que el papa les pide a los lefebvrianos que se detengan para evitar el cisma.
La Fraternidad se consolida así como la organización conservadora más potente en la Iglesia en su rechazo a las normas modernizadoras, sobre todo en la celebración de la misa, introducidas por el Concilio Vaticano II.
Los dos obispos sobrevivientes de la ceremonia de hace 38 años, el español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, han recibido automáticamente una segunda excomunión por haber consumado, con su participación en la ceremonia, un desafío grave al pontífice.
El superior de la Fraternidad, Davide Pagliarani, afirmó que "es precisamente porque amamos al Vicario de Cristo que no queremos esta humillación, que recae sobre toda la Iglesia, al mismo nivel que las falsas religiones". No se sabe si su activa participación en la rebeldía cismática le costará también a él una grave medida disciplinaria.
"El sacrificio que Dios nos pide hoy es ser tratados como rebeldes, pero queremos servir a la Iglesia como a una madre necesitada, una madre que sufre, que a veces es traicionada, que necesita ser amada", afirmó.
Clarín