Advierten que el conflicto en Medio Oriente entró en una etapa de reordenamiento y no de paz
En medio de las negociaciones internacionales para contener el conflicto en Medio Oriente, la especialista en Relaciones Internacionales, Lic. Carolina Romano Buryaile, analizó el escenario actual y sostuvo que los avances conocidos hasta el momento representan más una instancia de estabilización temporal que una solución definitiva.
En N&N, la analista explicó que existen borradores y comunicados que coinciden en algunos puntos centrales, entre ellos el cese formal de las hostilidades, aunque advirtió que todavía persisten señales contradictorias por parte de los principales actores internacionales.
“Lo que sabemos hasta ahora es que hay elementos comunes en los borradores, principalmente el cese formal de las hostilidades, aunque incluso en la reunión del G7 el presidente Donald Trump continuó con declaraciones que mantienen un tono de presión”, señaló.
Romano Buryaile indicó además que uno de los avances concretos registrados hasta el momento fue la reapertura del estrecho de Ormuz para la navegación comercial, una vía estratégica para el comercio internacional y el abastecimiento energético.
Según explicó, otro de los objetivos que aparecen en negociación es el levantamiento de las sanciones económicas impuestas sobre Irán, una medida que permitiría habilitar una nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear iraní.
Sin embargo, aclaró que el escenario aún está lejos de consolidar una paz duradera. “Esto no es un acuerdo de paz. Es más bien un cese al fuego o un acuerdo de estabilidad estratégica. Hay puntos de conexión por intereses comunes, pero no una solución definitiva. Es una gestión de crisis”, afirmó.
La especialista recordó que antes de la escalada militar ya existían instancias de diálogo abiertas, especialmente en encuentros realizados en Ginebra, aunque los acontecimientos posteriores modificaron completamente el contexto.
En ese marco, sostuvo que Estados Unidos busca actualmente reducir los costos de una guerra que inicialmente se proyectaba como breve.
“En febrero se pensaba en una guerra corta y lo que mostró Irán fue capacidad para sostener un conflicto prolongado y de desgaste”, analizó.
Romano Buryaile también señaló que uno de los factores que complejizan el escenario es la posición de Israel y las diferencias que comenzaron a aparecer respecto de la estrategia estadounidense.
“Irán mantiene que cualquier negociación también debe contemplar la situación en el sur del Líbano y los ataques sobre posiciones vinculadas a Hezbollah. Ahí aparece uno de los principales puntos de tensión que divide posiciones con Estados Unidos”, explicó.
Además, remarcó que el contexto político interno israelí agrega incertidumbre al proceso, debido a la situación judicial y política que enfrenta el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Finalmente, concluyó que el entendimiento en discusión debe interpretarse como una instancia transitoria. “Todo este contexto de intereses individuales e intereses regionales hace que este acuerdo no sea considerado de paz, sino una pausa para reordenarse, recuperarse y darle alivio al mundo”, concluyó.