Casa Cuna necesita donaciones para seguir asistiendo a niños
En calle Belgrano funciona la Casa Cuna de Salta, un espacio que alberga a niños de entre 0 y 8 años que fueron derivados por la Justicia tras atravesar situaciones de abandono, violencia o riesgo. Allí, cada historia está marcada por el dolor, pero también por la contención y la esperanza de un futuro distinto.
La institución no solo brinda abrigo y cuidado, sino también un entorno donde los pequeños pueden reconstruir su infancia. Muchos llegan sin pertenencias, sin juguetes propios y con profundas heridas emocionales. Sin embargo, en este hogar encuentran afecto, acompañamiento y la posibilidad de volver a soñar con una familia.
María Fernanda Pfister de López Fleming, presidenta de la Cooperadora del Hogar Cuna, explicó que la organización trabaja desde hace más de 30 años cubriendo necesidades que el Estado no alcanza a resolver.
Uno de los mayores logros de la cooperadora fue la construcción de una casa en La Almudena, un espacio con áreas verdes donde los niños pueden salir del entorno cotidiano y disfrutar del aire libre. Levantada íntegramente con aportes solidarios, ese lugar se transformó en un refugio de juegos, colores y momentos felices.
Actualmente, la Casa Cuna alberga a unos 20 niños, aunque en otros momentos llegó a recibir hasta 80. Esta reducción se debe a la implementación de programas de familias cuidadoras, que ofrecen alternativas de contención. Sin embargo, cada niño que permanece en el hogar carga con historias difíciles, por lo que el acompañamiento emocional resulta fundamental.
Desde la cooperadora organizan actividades recreativas, celebraciones por el Día del Niño y Navidad, y también se encargan de proveer ropa, útiles escolares y mejorar las instalaciones del lugar.
Las historias que atraviesan a estos niños son tan duras como conmovedoras. Algunos perdieron todo en incendios, otros fueron víctimas de violencia extrema. En ese contexto, sus deseos reflejan una necesidad profunda de afecto y pertenencia. “Una nena escribió en su carta al Niño Dios que quería un papá y una mamá. Eso te parte el alma”, recordó.
“Nos dirigimos a ustedes con el corazón abierto para pedir su ayuda”, expresaron, al detallar que actualmente necesitan leche materna en polvo, pañales talle mediano y grande, y pintura para interior debido a obras que se están realizando en el hogar. Además, remarcaron que cualquier aporte, por pequeño que sea, resulta fundamental para mejorar la calidad de vida de los niños.
Quienes deseen colaborar pueden acercarse a la sede ubicada en Belgrano 913, en la ciudad de Salta, o realizar aportes económicos y sumarse como voluntarios, siempre respetando los protocolos establecidos para proteger a los menores. Desde la institución insistieron en que la solidaridad de la comunidad es clave para sostener este espacio que brinda contención, cuidado y esperanza.