Arjona, el seductor disruptivo
Desde su primer álbum de estudio, titulado “Animal nocturno”, publicado en 1.989, ese público fue la inspiración. Hubo álbumes que lo anticipaban desde el título escogido. Por ejemplo, “Sólo para mujeres”, publicado en el 2.013, o “Poquita ropa”, que se publicó en el año 2.010.
En otros casos, dentro de los álbumes, había ciertas canciones específicas destinadas a ese público, casi siempre en forma explícita y frontal. La emblemática “Mujeres”, fue incluida en el álbum “Animal nocturno” de 1989; “Señora de las cuatro décadas”, formó parte del álbum “Historias”, de 1994; “Me enseñaste”, era una de las canciones del álbum “Si el norte fuera el sur”, de 1998; “Te conozco”, en el álbum “Solo”, del año 2004; mientras que “Acompáñame a estar solo”, formó parte del álbum “Adentro”, del 2005.
Mientras tanto el tiempo pasó para todos nosotros y también para Arjona. La incansable lucha de la mujer por la obtención de mayores derechos, por la igualdad en todos los aspectos con los hombres; contra la violencia de género; contra los femicidios, etc., hizo que algunas cosas comenzaran a orbitar fuera del romanticismo explícito de las letras de Arjona, tan bien interpretadas por él. Como Luismi, aprendió a sentir las multitudes y también, a dirigirse a cada una de sus admiradoras como si fueran las únicas destinatarias de su mensaje.
Pero algo hizo que nuestro seductor decidiera en público lo que pensaba de tantos y profundos cambios, que él vino advirtiendo. Es probable que si pudiera volver el tiempo atrás, elegiría palabras menos disruptivas, de esas que pueden soltar amarras entre el barco y el muelle.
Toda esta intro fue necesaria para que este cronista se refiera a lo que hace poco más de una semana, nuestro exitoso cantautor le dijera a su audiencia, entre canción y canción, en medio del escenario, preparado en la cancha de Vélez, en Buenos Aires, punto central de su gira denominada “Blanco y Negro Tour”.
Quienes lo siguen, quienes tienen los tickets cada visita que nos hace, saben que no es la primera vez que Arjona hace públicas sus diferencias con ciertos grupos feministas. Hace un año, también en Buenos Aires, dedicó unas palabras en defensa de los hombres y criticó el lenguaje inclusivo y la diversidad de género. Esta vez, en Buenos Aires, eso se repitió y aumentó.
Es que este año, fue más disruptivo porque fue más explícito. Por ejemplo, dijo, “Hoy con los cuidados que hay que tener…a nosotros nos da un poquito más de miedo que de ganas de acercarnos a ustedes…Vamos casi con ganas de firmar un acuerdo. Ustedes pueden decir muchas cosas de los hombres, no se preocupen, no van a tener ningún problema. El otro día, una mujer dijo en televisión: hombres cavernícolas descerebrados y no pasó nada. Si alguien dice esto a un perrito, puede ir preso, pero de un hombre usted diga lo que se le da la gana que no va tener problemas…”- con el título “Arjona, el romántico provocador”, se publicó en el Suplemento de Espectáculos del Diario “La Nación”, edición del 2 de diciembre de 2023, página 3-.
Tiempo atrás, un joven Ricardo Arjona escribió la letra “Mujeres” y dijo: lo que nos pidan podemos/si no podemos no existe/y si no existe lo inventamos mujeres/qué hubiera escrito Neruda/qué habría pintado Picasso/si no existieran musas como ustedes, mujeres…”
Esa canción, y tantas otras, siguen en el repertorio de cada concierto. Lo que se agrega, desde hace ya dos años, es el discurso disruptivo del seductor que necesita ser sincero con todos, incluidas sus fans, insertando su mensaje entre canción y canción.
No hay constancia alguna de que el público fiel de Buenos Aires, le expresara su disgusto, su rechazo, por esas frases frontales, y sin anuncio previo. En el fondo, este cronista, cree que Arjona sabe que las damas que tanto lo admiran están convencidas que lo que dice es lo que piensa él de otras, pero no de ellas.
Ellas lo seguirán cada vez, agotarán las entradas, esperarán horas en el hotel por una selfie, un autógrafo, una remera. Ellas están dispuestas a acompañarlo a estar solo, le enseñaron de todo, excepto a olvidarlas, y sobre todo, lo conocen, como él a ellas. Desde el pelo hasta la punta de los pies.