Según The Observer, el líder laborista evalúa una salida ordenada del Gobierno tras perder apoyo interno. Andy Burnham aparece como posible sucesor en medio de la crisis del Partido Laborista.
Lo hizo en agosto pasado, cuando comenzó la intervención de la Unidad de Delitos Económicos Complejos que investiga la denuncia de más de 300 presuntas designaciones irregulares.