
La delegación que EEUU envía este martes a Doha para reactivar los contactos con Irán llega debilitada por la negativa de Teherán a entablar un diálogo directo a corto plazo. Este distanciamiento político coincide con la fragilidad de una tregua amenazada por recientes ataques con misiles y el aumento de la hostilidad en el estrecho de Ormuz.












