Tregua en Medio Oriente: Trump busca cerrar el conflicto y mostrar una victoria

El cese del fuego por dos semanas abre la puerta a negociaciones, mientras Estados Unidos, Irán e Israel intentan posicionarse como ganadores.
El Mundo08/04/2026

La tregua de dos semanas anunciada por Donald Trump abrió el camino a un eventual acuerdo de paz “de largo plazo” y puso sobre la mesa un escenario en el que todas las partes podrán declarar su propio triunfo.

Atrás quedaron el ultimátum del presidente estadounidense de “aniquilar” a Irán en una sola noche y 24 horas de intensa actividad bélica en el terreno, aunque el cese del fuego deja varios puntos difíciles sin resolver.

“En Medio Oriente no existe aquel que perdió. No pierde nadie. Es la regla. Nadie puede perder y Trump tampoco”, dijo a TN el analista internacional Mauro Enbe.

Es un arreglo que, de confirmarse en los próximos 15 días con la reapertura del estrecho de Ormuz, podría adecuarse a objetivos “aceptables” de cada una de las partes en conflicto. Pero las negociaciones demorarían más allá de dos semanas.

“Trump declarará su triunfo militar y, de concretarse, reivindicará la reapertura del estrecho. Irán, aunque debilitado, se mostrará vencedor porque el régimen teocrático sobrevivió a la guerra, mientras que Israel lo hará porque Teherán no tiene la misma capacidad bélica” amenazante, dijo Enbe.

Faltará determinar el destino de los alrededor de 450 kilos de uranio enriquecido que Estados Unidos e Israel exigen a Irán que entregue para evitar cualquier intento de construir bombas atómicas. Además, se deberá definir cómo será la futura política nuclear del gobierno de los ayatollah bajo la fuerte presión israelí.

Presiones internacionales e internas

La amenaza destemplada de Trump de barrer la civilización iraní en una sola noche fue una bravuconada más del presidente estadounidense para meter presión sobre Irán. Pero dio resultado.

Su enésimo ultimátum esta vez provocó una fuerte presión internacional que no solo abrazó a sus socios europeos, sino también hasta el mismo papa León XIV, que juzgó “inaceptables” sus amenazas.

Pero Trump necesita ponerle un punto final a esta guerra que le provocó fuertes dolores de cabeza internos y un aumento de la presión de su partido republicano, en especial de su movimiento MAGA (Make America Great Again).

En un año electoral, donde se definirá la segunda parte de su mandato, las elecciones de medio término previstas para noviembre son una espada de Damocles para un presidente en guerra y con fuertes turbulencias comerciales y económicas derivadas del cierre del estrecho de Ormuz.

El presidente estadounidense estaba metido en un callejón sin salida. A pocos meses de las elecciones, “va a querer vender la victoria ante el electorado. Trump está apoyando a sus candidatos en la interna republicana. Tenía que terminar el conflicto de alguna manera”, dijo Enbe.

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¿Qué va a pasar con el estrecho de Ormuz?

A menos de dos horas de cumplirse su propio ultimátum, Trump anunció la suspensión de los bombardeos a Irán, bajo la mediación del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército, Asim Munir. Israel avaló la tregua.

Poco después, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció que aceptó un cese del fuego.

“Se ha decidido al más alto nivel que Irán entablará, durante un período de dos semanas (...), negociaciones con la parte estadounidense en Islamabad”, afirmó el organismo en un comunicado.

Sin embargo, advirtió: “Esto no significa el fin de la guerra. Irán solo aceptará el cese de las hostilidades cuando las negociaciones hayan concluido con éxito", indicó.

De hecho, presentó su propio plan de 10 puntos que obliga a Washington a aceptar el enriquecimiento de uranio y levantar todas las sanciones. Pero sus exigencias son diametralmente opuestas a las que bajaron desde Washington, que busca terminar con el plan nuclear iraní, acabar con los grupos proxy como Hezbollah y poner punto final a la represión interna.

Son puntos que ponen un signo de interrogación a la marcha de las negociaciones y que prevén un escenario complejo para alcanzar un acuerdo definitivo.

“Creo que los dos ganaron. Hace unos días Trump salió a decir que esto había sido un cambio de régimen y ahora ha obtenido el compromiso de la reapertura del estrecho de Ormuz. En este sentido, ha ganado. Por otro lado, Irán va a decir que logró disuadir a Estados Unidos de no lanzar un ataque contra su territorio. Es un escenario que beneficia a ambos”, dijo a TN el analista Said Chaya, director del Núcleo de Estudios de Medio Oriente de la Universidad Austral.

El primer paso está en marcha. El canciller iraní, Abbas Araqchi, dijo que Irán posibilitará “el paso seguro” por el estrecho de Ormuz durante las próximas dos semanas.

Para Enbe, aún resta saber que pasará en el futuro con el estrecho por donde pasa habitualmente el 20 % del comercio petrolero y gasístico mundial, el punto clave del conflicto.

“Hay que ver ahora cómo reaccionará Irán con este punto” en un eventual acuerdo a largo plazo, indicó el analista.

La negociación pasará ahora por determinar si el control del paso marítimo será libre o quedará en manos de Irán y Omán en forma conjunta con el cobro de un “peaje” como pretende Teherán.

Después, cada parte tendrá tiempo para declarar su victoria total sobre el enemigo por obra y gracia de la propaganda, las fakes news y los discursos oficiales.

“Cada uno lo presenta como mejor le conviene. La verdad es la primera víctima en este contexto”, resumió Chaya.

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