
Independiente remontó un 0-3 y empató 4-4 ante Unión en el minuto 99
Independiente y Unión protagonizaron este martes un verdadero partidazo que terminó en empate 4-4 gracias a un gol agónico, a los 99 minutos, de Juan Fedorco, en el Estadio Libertadores de América, por la décima fecha del Torneo Apertura 2026.
A los 39 minutos del encuentro, el Tatengue goleaba 3-0 y todo parecía sellado. Pero el Rojo nunca se dio por vencido y, en la última jugada del pleito, se llevó una igualdad con sabor a triunfo.
El encuentro tuvo unos primeros minutos sin emociones pero Iván Marcone, el defensor del Rojo, se encargó de romper la tendencia. Y no justamente por un acierto.
En una salida desde el fondo, sin ningún gesto de presión alta de Unión, el volante quiso hacer un pase hacia la izquierda pero se quedó corto. Julián Palacios estaba atento, robó la pelota y enseguida soltó para Cristian Terragona, quien le cortó hacia la derecha del área.
Terragona metió el centro por bajo para Rafael Profini, que estaba en la medialuna, enganchó para la derecha y el propio Marcone -para sellar una acción para el olvido- le cruzó la pierna y le cometió penal.
Terragona se hizo cargo de la ejecución y no falló, rompiendo de esa manera el 0-0.
El Rojo sintió el golpe y, en los siguientes minutos, sufrió una catarata de Unión, que lo vio grogui y fue a sentenciar el pleito.
A los 20, el Tatengue salió rápido de contraataque por la derecha, con la pelota en los pies de Lautaro Vargas, quien sacó un disparo fuerte pero que se iba desviado.
No obstante, Leonardo Godoy -sin tener la seguridad de que el balón se iba- se lanzó hacia adelante, muy cerca de la línea de meta, para intentar despejarla. El balón le quedó trabado debajo del cuerpo y Brahian Cuello, muy veloz, se la punteó y anotó el gol.
El Rojo no reaccionaba y el conjunto santafesino no sacaba el pie del acelerador. ¿La consecuencia? Unión metió dos goles más, aunque el primero fue anulado por un milimétrico offside.
El que sí valió fue el de Mateo del Blanco, a los 39. Y fue un verdadero golazo, en el que el Tatengue salió jugando desde el fondo, realizó ocho toques consecutivos y le puso el broche de oro con una definición exquisita de sombrerito.
Tres goles en 39 minutos, con una obra de arte incluida, parecían dejar sellado el resultado.
Cuando los abucheos desde las tribunas se hacían ensordecedores, llegó la esperanza para el local. Porque al filo del entretiempo, Ignacio Pussetto aprovechó que Gabriel Ávalos peinó hacia el medio un centro desde la izquierda, la bajó dentro del área y definió bárbaro.
El Rojo seguía lejos. Pero se abría una posibilidad.
Y la ilusión se agigantó a los cuatro minutos del segundo tiempo, cuando Ávalos anotó desde los 12 pasos un penal muy polémico.
De ahí en más, el cotejo entró en una vorágine que mantuvo a todo el mundo atornillado a su asiento.
El uruguayo Maizon Rodríguez anotó el 4-2 para la visita, que parecía volver a dejar definido el partido, a los 19.
Nada de eso.
Ávalos volvió a dejar en claro que está en plena racha goleadora y, a los 23, estableció el 3-4.
De ahí en más, Independiente asedió el área tatengue. Se perdió un par de ocasiones muy propicias pero la locura se desató a los 99 minutos, cuando Fedorco metió un cabezazo bombeado para superar por arriba a Matías Mansilla y hacer realidad una levantada épica del conjunto dirigido por Gustavo Quinteros.









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