Papa León XIV Por: Nico Ríos08/11/2026

Casavalle, el barrio uruguayo donde León XIV encontró historias de fe y superación

Durante su segunda jornada en Uruguay, el Papa visitó una de las zonas más vulnerables de Montevideo y escuchó testimonios de vecinos que encontraron en la Iglesia un espacio de contención, acompañamiento y esperanza frente a la pobreza, la violencia y la exclusión.
Vatican News

El papa León XIV protagonizó uno de los encuentros más conmovedores de su visita a Uruguay al acercarse a Casavalle, uno de los barrios más afectados por la pobreza en Montevideo.

En la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, el Pontífice fue recibido por sacerdotes, religiosos y miembros de la comunidad, que le transmitieron las dificultades cotidianas de una población atravesada por la falta de oportunidades, la violencia y la vulnerabilidad social.

El párroco Pablo Coimbra destacó que la presencia del Papa representaba una señal concreta de cercanía para los habitantes del barrio. Sostuvo que la Iglesia camina junto a quienes sufren y que su tarea consiste en acompañar, sostener y mantener viva la esperanza.

También participó el cardenal Daniel Fernando Sturla, arzobispo de Montevideo, quien describió a Casavalle como un territorio marcado por el dolor social, pero también por una profunda experiencia de solidaridad y compromiso cristiano.

Durante el encuentro, tres vecinos compartieron sus historias personales con León XIV. Sus testimonios reflejaron distintas formas de enfrentar la adversidad y reconstruir proyectos de vida.

Angélica Ferreira recordó especialmente la tarea del sacerdote Isidro Alonso, conocido como el Padre Cacho, quien dedicó su vida a acompañar a las familias más pobres de Uruguay. Su trabajo comunitario dejó una huella profunda en el barrio y se convirtió en un ejemplo de compromiso con los sectores más postergados.

Por su parte, Katherine Silva relató su experiencia como sobreviviente de situaciones de violencia y abuso. Contó que encontró en la Iglesia un espacio de contención que le permitió afrontar sus heridas, recuperar su vínculo con Dios y reconstruir la relación con su hija.

Su pedido al Pontífice fue que la Iglesia continúe acompañando a quienes atraviesan situaciones difíciles, que los mire a los ojos y no les suelte la mano.

El tercer testimonio fue el de Alan Bertaco, quien encontró en el Liceo Jubilar Juan Pablo II una oportunidad para continuar sus estudios y proyectar un futuro diferente. Allí recibió acompañamiento educativo y humano, que le permitió completar su formación técnica.

Su historia también estuvo atravesada por un momento dramático: su hijo Bruno nació prematuramente, a las 30 semanas de gestación, y enfrentó graves complicaciones de salud. Pese al pronóstico inicial, el niño logró sobrevivir y Alan pudo presentárselo al Papa para recibir su bendición.

Los relatos emocionaron al Pontífice y permitieron mostrar una realidad que muchas veces permanece alejada de los grandes escenarios institucionales.

La visita dejó en evidencia el trabajo cotidiano de sacerdotes, religiosas, voluntarios y organizaciones comunitarias que acompañan a las familias de Casavalle desde hace décadas.

El encuentro también recuperó una de las ideas centrales del mensaje pastoral de León XIV: la fe no puede quedar limitada a las palabras, sino que debe expresarse en el servicio concreto a los demás.

En un barrio donde las dificultades económicas y sociales condicionan la vida de miles de personas, las historias compartidas ante el Papa mostraron que la solidaridad, la educación y el acompañamiento pueden abrir caminos de transformación.

La jornada tuvo como eje una consigna que sintetizó el espíritu del encuentro: compartir el triunfo de la vida.