Eutanasia en Salta: el 76% elegiría esta opción si fuera legal
Un estudio realizado por el Comité de Bioética Clínica del Hospital San Bernardo reveló que el 71% de las personas encuestadas está a favor de que Argentina apruebe una ley que regule la eutanasia, una práctica que actualmente no está permitida en el país.
La investigación, titulada “Ahora y en la hora de nuestra muerte”, reunió 1.506 respuestas de residentes en Salta mayores de 16 años y analizó las preferencias de la población participante respecto de la información médica, las decisiones sobre tratamientos y la atención al final de la vida.
El trabajo fue desarrollado entre fines de 2025 y comienzos de 2026, con la participación de integrantes del Comité de Bioética, entre ellos la licenciada Ana Cobos y el doctor Jorge Lauxmann.
El 76% consideraría la eutanasia ante una enfermedad con sufrimiento intenso
Uno de los resultados más significativos surgió al consultar sobre una eventual legislación que permitiera la eutanasia en Argentina.
Cuando se planteó un escenario hipotético en el que la persona atravesara una enfermedad amenazante para la vida, acompañada de un sufrimiento intenso, el 76% respondió que consideraría utilizar esa posibilidad si estuviera legalmente disponible.
Estos resultados reflejan las opiniones de quienes respondieron voluntariamente el cuestionario y no pueden extrapolarse automáticamente a toda la población provincial.
El 88% quiere conocer su diagnóstico y participar en las decisiones
La investigación también exploró hasta qué punto las personas desean involucrarse en las decisiones médicas relacionadas con su salud.
El 88% manifestó que preferiría recibir información detallada sobre su enfermedad y evolución.
Un porcentaje similar, también del 88%, expresó su deseo de participar en las decisiones sobre los tratamientos, en lugar de delegarlas exclusivamente en los profesionales de salud.
El estudio encontró que esta voluntad de participación era más marcada entre las mujeres, las personas de mayor edad y quienes tenían niveles educativos más altos.
Hablar sobre la muerte sigue siendo una dificultad
Otro dato relevante es que solo el 64% de las personas encuestadas había conversado con familiares o allegados sobre sus deseos para el final de la vida.
Esto significa que más de un tercio de los participantes no había hablado de sus preferencias sobre cómo quisiera ser acompañado o qué decisiones deberían tenerse en cuenta ante una situación crítica.
La investigación observó que quienes trabajan en salud o tuvieron contacto cercano con enfermedades graves mostraban una mayor predisposición a mantener estas conversaciones.
Cuidados paliativos y decisiones anticipadas: cuánto se conoce
El trabajo también evaluó el conocimiento sobre herramientas que permiten a los pacientes ejercer sus derechos.
El 70% tenía nociones sobre cuidados paliativos, destinados a aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades graves.
En tanto, el 54% conocía las directivas anticipadas, que permiten expresar preferencias sobre tratamientos y decisiones médicas futuras.
Sin embargo, apenas el 25% tenía conocimientos sobre la planificación compartida de la atención, un proceso que busca construir acuerdos entre pacientes, familiares y equipos de salud sobre los cuidados que desean recibir.
Una investigación para promover el debate
La muestra estuvo integrada por 26% de personal sanitario, 15% de pacientes o familiares vinculados con enfermedades amenazantes para la vida y 59% de población que no atravesaba directamente esas situaciones.
El cuestionario se difundió voluntariamente a través de medios de comunicación, redes sociales, servicios de mensajería y espacios hospitalarios, con resguardo de la confidencialidad.
A partir de los resultados, el Comité de Bioética del Hospital San Bernardo planteó la necesidad de promover espacios de información y diálogo sobre el final de la vida, fortalecer la formación de los profesionales y mejorar los procedimientos clínicos que garantizan la autonomía de los pacientes.
La investigación también busca contribuir a una discusión pública sobre los derechos de las personas a conocer su situación de salud, participar de las decisiones médicas y expresar sus preferencias frente a enfermedades graves.