Los republicanos se quiebran tras la derrota y apuntan directamente contra Trump
El revés electoral desató una abierta crisis interna marcada por duras críticas al rumbo de la administración, siendo el principal apuntado el propio presidente Donald Trump.
La señal más contundente de la ruptura provino del vicepresidente JD Vance, quien atribuyó explícitamente el desastre en las urnas a la impopular ofensiva militar en Medio Oriente, desafiando el relato oficial y abriendo un debate imprevisible sobre el liderazgo partidario de cara a los próximos años.
Lejos de capear el temporal, el propio mandatario reconoció públicamente que la conflagración bélica con Irán y su impacto inflacionario en el costo de la energía jugaron un rol central en el castigo electoral, aunque defendió la decisión geopolítica asegurando que la repetiría sin dudar.
Mientras figuras conservadoras como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, advierten sobre un escenario catastrófico para el futuro de la fuerza política y estrategas legislativos señalan al oficialismo como el único artífice de su propio colapso, el oficialismo estadounidense se adentra en un convulsionado proceso de ajuste de cuentas.
Con un liderazgo presidencial severamente debilitado y las aspiraciones sucesorias en entredicho, el bloque republicano se asoma a una reconfiguración total de su identidad de cara al tramo final del mandato.
(Con información de La Nación)