El Gobierno minimiza el impacto de una posible derrota de Trump
En plena jornada de elecciones de mitad de término en Estados Unidos, el vocero presidencial, Adrián Ravier, salió a blindar la estrategia oficial al asegurar que el alineamiento con Washington representa una “política de Estado” que no depende de los resultados electorales ni de la conformación futura del Congreso norteamericano.
Ante los sondeos que anticipan un escenario adverso para los republicanos, el funcionario reconoció que la administración libertaria sigue de cerca los comicios, relativizando así las expectativas de respaldo explícito que el propio Javier Milei había manifestado semanas atrás durante su visita a la capital estadounidense.
Consultado sobre las repercusiones económicas que un revés electoral republicano podría tener sobre el acuerdo financiero con el Tesoro, el portavoz enumeró las herramientas con las que cuenta el país para capear un eventual shock externo. Entre los recursos destacados figuran más de US$ 15.000 millones en reservas, el uso del swap con China por US$ 20.000 millones y la posibilidad de emitir futuros, cifras presentadas como una garantía para cubrir las necesidades financieras de 2026 y 2027 y despejar fantasmas de default.
Si bien Ravier calificó como “transitoria” la reciente suba del riesgo país que sacudió a los mercados locales en la previa electoral, admitió que el indicador genera cautela de cara a futuras colocaciones de deuda.
En paralelo a las definiciones políticas, la tensión en torno a los comicios motivó un movimiento directo en la agenda gubernamental. Una comitiva de funcionarios nacionales viajó en las últimas horas a Washington para mantener encuentros estratégicos en el Departamento de Estado, la embajada argentina y la Cámara de Comercio, un periplo que obligó a suspender la habitual reunión de la Mesa Política prevista en la Casa Rosada.
Mientras Balcarce 50 insiste en que la estabilidad macroeconómica interna está blindada por el equilibrio fiscal y el saneamiento del Banco Central, la reacción de los activos financieros tras el veredicto de las urnas estadounidenses constituirá la primera gran prueba de fuego para el discurso oficial.
(Con información de Perfil)