Villamayor imitó a Perón: el espectáculo reemplazó al debate en Diputados
La Cámara de Diputados de Salta parece haber incorporado una modalidad de debate en la que los argumentos ceden cada vez más espacio a las actuaciones, las descalificaciones y los exabruptos. La última sesión ofreció una nueva demostración, esta vez con la diputada oficialista Socorro Villamayor como protagonista.
Durante el tratamiento de un proyecto para garantizar agua potable en espectáculos masivos, Villamayor decidió imitar la voz de Juan Domingo Perón para lanzar una frase contra su par libertario Franco Lastra: "Es peor el bruto que el malo, porque vi malos hacerse buenos, pero no brutos volverse inteligentes". Una interpretación que, lejos de enriquecer la discusión, convirtió el recinto en un improvisado escenario.
La escena tuvo una repercusión reveladora. En la publicación de Instagram de Aries que reprodujo la imitación, la también oficialista Laura Cartuccia comentó: "Será que entiende que levanta el debate de la cámara, no sé qué pensar…". Una observación que, incluso desde el propio espacio político, deja expuesta la incomodidad que generan estas intervenciones.
No es la primera vez que la reemplazante de Carlos Morello, quien resultó electo diputado pero renunció antes de asumir, confunde la confrontación política con el espectáculo. En diciembre de 2024 amenazó a Griselda Galleguillos con hacerle recoger los dientes del piso. En otra oportunidad, durante la discusión por el IPS, recurrió a la metáfora de un niño que mete los dedos en un enchufe y recibe un chirlo, para sugerir que también merecía un correctivo quien había propuesto trasladar jubilados al PAMI.
La cita de Perón, además, ya tenía antecedentes poco felices en la Cámara. Patricia Hucena había intentado reproducirla tiempo atrás, aunque con una formulación tan confusa que resultó prácticamente imposible comprender qué quiso decir. Al parecer, las evocaciones del General no vienen teniendo demasiada fortuna en el recinto salteño.
La política admite el humor, la ironía y las discusiones apasionadas. Pero existe una distancia considerable entre la agudeza y el desprecio por el interlocutor. Una banca legislativa no otorga superioridad intelectual ni moral sobre nadie, mucho menos licencia para convertir al adversario en objeto de humillación.
Lo preocupante no es solamente la conducta de Villamayor, sino la naturalidad con la que estas escenas parecen incorporarse al funcionamiento parlamentario. Que una legisladora de extensa trayectoria encuentre en la imitación, la amenaza o la descalificación recursos habituales de confrontación debería provocar una reflexión mucho más profunda que las risas circunstanciales de sus compañeros.
La Cámara de Diputados no es un escenario de talentos individuales. Es una institución republicana donde se representan los intereses de los salteños, se elaboran leyes y se controla al poder. En una provincia atravesada por dificultades económicas y sociales, la ciudadanía tiene derecho a exigir algo más que intervenciones destinadas a convertirse en videos virales.
La trayectoria política debería aportar prudencia, templanza y calidad al debate, no una pretendida superioridad sobre los demás. Porque cuando el recinto se convierte en escenario, lo verdaderamente vergonzoso no es la actuación de una diputada, sino el lugar al que termina relegada la representación de todos los salteños. De todos modos, vale aclararlo, la imitación fue bastante buena.