Lula ganó en Brasil, pero deberá enfrentar un Congreso opositor, déficit fiscal y tensiones con Milei y Trump
Luiz Inácio Lula da Silva consiguió una histórica reelección en Brasil al imponerse sobre Flávio Bolsonaro con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de su adversario. Sin embargo, la victoria del domingo 25 de octubre no le garantiza un escenario favorable para gobernar: deberá enfrentar un Congreso dominado por sectores conservadores, dificultades económicas y una relación compleja con Estados Unidos y Argentina.
Uno de sus mayores obstáculos será conseguir respaldo legislativo. El Partido de los Trabajadores y sus aliados quedaron en minoría frente a las fuerzas de derecha y centroderecha, lo que obligará al mandatario a negociar acuerdos para aprobar leyes y sostener su programa de gobierno. El llamado Centrao, integrado por agrupaciones que suelen negociar su apoyo parlamentario, tendrá un papel decisivo.
La economía también presenta señales de preocupación. La deuda pública brasileña alcanzó el 82,9% del Producto Bruto Interno y el déficit fiscal se ubicó en el 9,48%, mientras las tasas de interés permanecen en el 13,75%. Lula deberá equilibrar la necesidad de ordenar las cuentas públicas con sus promesas de incrementar las inversiones, sostener los programas sociales y estimular el crecimiento.
En el plano internacional, el presidente reelecto tendrá que recomponer vínculos con Donald Trump, quien respaldó políticamente al bolsonarismo y aplicó medidas arancelarias contra Brasil. A esto se suma la relación con Javier Milei, marcada por enfrentamientos ideológicos y declaraciones cruzadas. El desafío será evitar que esas diferencias afecten los intereses comerciales y diplomáticos entre Argentina y Brasil.
La seguridad constituye otro frente delicado. Las organizaciones criminales mantienen una fuerte presencia en distintas regiones brasileñas, mientras Washington impulsa una mayor cooperación continental contra el narcotráfico. Lula asumirá su cuarto mandato el 5 de enero de 2027 con el respaldo de más de 64 millones de votantes, pero también con una oposición fortalecida y una agenda económica y política que exigirá acuerdos difíciles.