Singapur, líder en las pruebas PISA, permite azotes a alumnos varones desde los nueve años
Singapur volvió a quedar entre los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo en las pruebas PISA, pero detrás de sus resultados académicos existe una política disciplinaria que resulta llamativa para buena parte de Occidente: el castigo corporal continúa permitido en las escuelas para los alumnos varones.
En los resultados de PISA 2025, publicados esta semana por la OCDE, Singapur quedó entre los dos sistemas con mejor desempeño global junto con B-S-J-Z, China. Fue primero en lectura, con 535 puntos, y segundo en Matemática y Ciencias, con 563 y 560 puntos respectivamente.
Al mismo tiempo, la legislación educativa de Singapur mantiene habilitado el uso de una vara liviana como castigo corporal para estudiantes varones. La norma establece que puede aplicarse en las palmas de las manos o sobre las nalgas por encima de la ropa y prohíbe expresamente cualquier castigo corporal contra alumnas mujeres. Además, la sanción debe ser aplicada por el director de la escuela o por una persona expresamente autorizada por él.
El tema volvió al centro del debate durante 2026, cuando el Gobierno endureció las pautas para enfrentar casos de bullying y otras conductas graves. Las nuevas directrices contemplan la posibilidad de utilizar la vara con alumnos varones de los niveles superiores de primaria —edades que pueden comenzar alrededor de los 9 años— y establecen un máximo de tres golpes. La medida debe utilizarse como último recurso, después de evaluar la edad, madurez y circunstancias del estudiante.
El ministro de Educación, Desmond Lee, defendió el esquema ante el Parlamento y aseguró que las escuelas recurren al castigo corporal únicamente cuando otras medidas disciplinarias resultan insuficientes frente a la gravedad de la conducta. También señaló que debe formar parte de un proceso más amplio de acompañamiento y corrección del alumno.
La particularidad expone un contraste dentro de uno de los sistemas educativos más observados del mundo. Mientras Singapur registra niveles de aprendizaje muy superiores al promedio internacional —el 89% de sus estudiantes alcanzó al menos el nivel básico en Matemática y el 90% lo hizo en Ciencias—, mantiene herramientas disciplinarias que en numerosos países fueron eliminadas hace décadas.
Los resultados académicos y la existencia del castigo corporal son, sin embargo, dos características del sistema y no existe evidencia que permita establecer una relación causal entre ambas. El desempeño de Singapur responde a un modelo educativo mucho más amplio, con políticas de formación docente, exigencia académica, planificación y seguimiento de los aprendizajes.