Industria textil en crisis: advierten que el consumo y las importaciones dan el “jaque mate”
La industria textil argentina atraviesa una fuerte crisis por la caída del consumo y el aumento de las importaciones, según un informe publicado este lunes por Minuto Uno. Empresarios del sector aseguran que la combinación de ambos factores dejó a numerosas fábricas al límite de su continuidad.
El presidente de la Fundación Pro Tejer y dueño de la textil Galfione, Luciano Galfione, sostuvo que la pérdida de poder adquisitivo redujo fuertemente la demanda y que la apertura importadora terminó de agravar el escenario. “La caída del poder adquisitivo de la población” y las importaciones son, afirmó, “el jaque mate” para buena parte de la producción nacional.
Una fábrica pasó de 200 trabajadores a menos de 100
El caso de su propia empresa refleja la magnitud del ajuste. Según contó Galfione, la fábrica ubicada en Villa Soldati tenía más de 200 empleados antes del inicio de la gestión de Javier Milei y actualmente cuenta con menos de 100.
La producción también sufrió una fuerte contracción: pasó de procesar alrededor de 400 toneladas de tela a apenas 60.
“O te adaptás a lo que tenés hoy o decidís cerrar”, resumió el empresario, y aseguró que muchas compañías ya no pudieron sostener la actividad frente a la caída de los volúmenes productivos.
Más de 25 mil empleos textiles perdidos
De acuerdo con los datos citados, a partir de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, desde diciembre de 2023 se perdieron 25.683 empleos registrados en la cadena textil, confección, cuero y calzado.
Solo en el último año, la pérdida superó los 15 mil puestos de trabajo formales, mientras que cerca de 400 fábricas dejaron de operar desde el comienzo de la actual gestión nacional.
La producción textil cayó mucho más que el promedio industrial
El deterioro también aparece en los niveles de actividad. Mientras la industria manufacturera registró una baja interanual del 2,5% en mayo, la producción textil cayó 25,6%.
Los segmentos más golpeados fueron los hilados de algodón y el acabado de productos textiles, con retrocesos superiores al 35%.
La capacidad instalada del sector se ubicó en apenas 42,2%, lo que implica que casi seis de cada diez máquinas permanecen sin uso. Para los empresarios, el principal desafío ya no es crecer sino sostener la operación y poder afrontar salarios y costos básicos.