Schargorodsky: “¿Cuándo decidirá Argentina que el turismo receptivo es estratégico?”
En ese escenario, Natalia Schargorodsky, presidente de Destino Argentina, plantea una discusión que busca ir más allá de la coyuntura: si Argentina está dispuesta a considerar al turismo receptivo como una industria estratégica para generar divisas, empleo, inversiones y desarrollo federal. (Turismo receptivo: Argentina rompe un récord histórico con los visitantes de larga distancia)
El debate sobre el lugar que ocupa el turismo receptivo en la economía argentina volvió a ganar espacio en la agenda sectorial, atravesado por discusiones sobre competitividad, conectividad, promoción internacional, presión impositiva y capacidad para atraer viajeros extranjeros.
A continuación, y a través de una columna de opinión, Schargorodsky invita a dejar atrás una discusión marcada por las urgencias de cada temporada y plantea la necesidad de construir una visión de largo plazo sobre el papel del receptivo en el desarrollo del país.
Schargorodsky: ¿Cuándo va a decidir la Argentina que el turismo receptivo es estratégico?
“Mientras seguimos debatiendo las urgencias de cada temporada, todavía no respondimos la pregunta más importante: ¿qué lugar queremos que ocupe el turismo receptivo en el desarrollo de Argentina?
En los últimos días volvimos a hablar de turismo. Los números, los rankings y las comparaciones con otros países reabrieron una discusión conocida. Se habló de competitividad, conectividad, promoción internacional, presión impositiva, infraestructura y tipo de cambio.
Todas esas variables importan. Todas ayudan a explicar el presente.
Pero mientras hacía esos análisis no podía dejar de pensar que, una vez más, estábamos discutiendo las consecuencias sin detenernos en una cuestión anterior y mucho más profunda.
¿Qué puede hacer el turismo receptivo por la Argentina?
Hace años debatimos qué necesita el turismo receptivo para crecer. Quizás haya llegado el momento de invertir la pregunta: ¿qué puede hacer el turismo receptivo por el desarrollo de la Argentina si decidimos convertirlo en una industria estratégica?
Ese cambio de perspectiva modifica por completo la conversación.
Los países no lideran solamente por lo que tienen. Lideran por aquello que deciden construir. (Argentina es uno de los países donde más crece el turismo receptivo tras una devaluación)
Los destinos que hoy admiramos no llegaron hasta allí por una buena temporada, una campaña exitosa o un contexto económico favorable. En algún momento tomaron una decisión más importante: entendieron que el turismo receptivo podía generar empleo, atraer inversiones, producir divisas, desarrollar territorios y convertirse en un verdadero motor de crecimiento.
A partir de esa convicción construyeron políticas, sostuvieron prioridades y planificaron a largo plazo.
En Argentina seguimos recorriendo un camino diferente. Cada contexto vuelve a poner el foco en un problema distinto. Un año discutimos el tipo de cambio; al siguiente, la conectividad; después, la promoción internacional, la presión impositiva o la competitividad.
Son debates necesarios. Pero responden, casi siempre, a la urgencia del momento.
Lo que todavía no deberíamos es algo anterior: una visión compartida acerca del papel que el turismo receptivo puede desempeñar en el desarrollo del país.
Turismo receptivo: divisas, empleo, inversión y desarrollo federal
Porque hablar de turismo receptivo no es hablar solamente de viajeros.
Es hablar de exportación de servicios y de ingreso genuino de divisas. Es hablar de empleo, inversión privada y desarrollo federal. Es hablar de economías regionales que pueden encontrar en el turismo una oportunidad concreta para crecer, generando actividad allí donde se encuentra el recurso y distribuyendo sus beneficios a lo largo del territorio.
Pocas industrias reúnen tantas capacidades al mismo tiempo.
Y, sin embargo, todavía no terminamos de reconocer al turismo receptivo como una industria estratégica. (Daniel Manzella: “El turismo receptivo es una industria estratégica que Argentina todavía subestima”)
Por eso quizás debamos dejar de preguntarnos únicamente qué necesita el turismo para crecer y empezar a preguntarnos qué necesita la Argentina para convertir al turismo receptivo en una política estratégica de desarrollo.
Ni la agenda de una institución.
Una decisión de país.
Una decisión que permita fijar objetivos compartidos, sostener una dirección más allá de las coyunturas y entender que el verdadero desafío no consiste en reaccionar mejor frente a cada temporada, sino en saber hacia dónde queremos ir.
Una estrategia que trascienda gobiernos y coyunturas
Ese es el debate que desde Destino Argentina queremos contribuir a impulsar.
No porque una institución tenga todas las respuestas, sino porque después de más de dos décadas promoviendo a Argentina en los principales mercados internacionales y trabajando junto a quienes reciben al mundo todos los días, conocemos el enorme potencial de esta industria. Y también sabemos cuánto más podría aportar si logramos construir alrededor de ella una estrategia sostenida.
Argentina tiene recursos extraordinarios. Tiene empresarios que invierten, profesionales reconocidos internacionalmente, talento, diversidad y una oferta turística que pocos países pueden igualar.
Lo que nos falta no es recursos ni oportunidades.
Está en la decisión de transformar todo ese potencial en una estrategia.
Quizás, entonces, el verdadero debate ya no sea cómo recuperar el liderazgo turístico.
Quizás el primer paso sea decidir; de una vez por todas, que el turismo receptivo forma parte de la estrategia de desarrollo que queremos construir para la Argentina.
Porque el liderazgo no comienza cuando un país llega primero.
Comienza cuando decide hacia dónde quiere ir.”
Ladevi