El show perdido de Pink Floyd ya tiene edición remasterizada
Pink Floyd lanzó el álbum oficial del raro concierto en vivo, Pink Floyd Live from the Los Angeles Sports Arena, April 26th, 1975. La legendaria grabación, capturada por primera vez como un bootleg durante la gira Wish You Were Here de 1975 por Norteamérica, estará ahora disponible por primera vez en ediciones independientes de CD y vinilo a través de Sony Music. Ambos lanzamientos incluyen el concierto completo en 16 grabaciones en vivo, recién restauradas y remasterizadas por el aclamado productor y músico Steven Wilson.
Pink Floyd Live from the Los Angeles Sports Arena, April 26th, 1975 muestra a la banda durante su rápido ascenso. The Dark Side of the Moon había llevado a Pink Floyd de ser una exitosa banda británica emergente a convertirse en uno de los grupos de rock más grandes del planeta.
The dark side of the moon, había marcado un hito para la banda. Por un lado, era el disco que los consagraba y consolidaba; por el otro, elevaba la vara de tal manera que, en los papeles, resultaba muy difícil de continuar. La presión era inmensa y los obligaba a no bajarse del podio. Waters, en ese contexto inédito, recurrió a sus sentimientos más oscuros. Ya lo había constatado antes: ahí tenía material para componer. Removiendo en sus entrañas se encontró con las expectativas de la crítica, el peso simbólico de Syd Barret, la culpa, la angustia y la impotencia ante el desenlace de la locura. Así nació Wish you were here.
"Shine on you crazy diamond” trataba específicamente sobre la caída en el limbo de Syd Barret. La banda se sincronizó armónicamente para darle la mejor de las formas posibles a esas ideas.
Los cuatro jóvenes de poco más de treinta volvían a grabar en el estudio liberándose de la presión de cumplir con las discográficas o los críticos. Volvían a sentirse como en el comienzo: conectados, creando, disfrutando y, como si la creación hubiera funcionado como mantra astral, el propio Syd se apareció en los estudios durante el registro del disco: un hombre que no reconocían, pelado, con una contextura que no se parecía en nada a aquel esquelético jovencito psicodélico. Su mente seguía viajando confundida y, aunque hacía más de seis años que no formaba parte de Pink Floyd, preguntó cuándo entraba a grabar su parte. El impacto funcionó como una tilde en la cabeza de los músicos que cerraron una obra impactante.
Un poco como exorcismo y otro poco como el izado de una bandera que de ahí en más ondearía en buena parte de sus composiciones venideras, Roger Waters incluyó “Welcome to the machine” y “Have a cigar”: dos canciones sobre la forma en que la alienación y la máquina capitalista en el mundo artístico se levantan como sombra abominable en la vida social y que, además sostenían los hilos de un status quo pasivo y condescendiente (el maldito rebaño de ovejas que aparecería en el siguiente material). El álbum, de esa manera, encerraba dos motivos principales: la nostalgia y la pérdida de la inocencia; la alienación, las instituciones y sus mecanismos de cooptación.
El hombre detrás del bootleg más famoso
Arenas y estadios serían ahora los anfitriones de sus actuaciones. La gira Wish You Were Here fue anunciada a principios de marzo de 1975, apenas un mes antes de comenzar. Los conciertos se agotaron instantáneamente y rompieron récords de taquilla, incluido el de Los Angeles Sports Arena, que en un solo día vendió las 67,000 entradas asignadas para las cuatro noches programadas. Un quinto show adicional señaló una residencia, y se agotó en cuestión de horas.
La grabación que constituye la base de este histórico lanzamiento fue realizada por el fallecido bootlegger Mike “Mike the Mic” Millard, cuyos casetes de conciertos en Los Ángeles durante la década de 1970 se hicieron famosos por su sorprendente calidad de sonido. Para ocultar su equipo de grabación de la seguridad del recinto, Millard solía fingir estar discapacitado y llegaba a los conciertos en silla de ruedas. Muchas de las grabaciones de Millard fueron prensadas en vinilo de manera no oficial; sin embargo, él no aprobaba la venta de sus grabaciones con fines de lucro.
El penúltimo concierto de Pink Floyd en el Los Ángeles Arena no fue la excepción, permaneciendo inédito y escuchado solo por unos pocos coleccionistas de intercambio de audio, hasta ahora. Meticulosamente restaurado y remasterizado por Steven Wilson, este es el registro en vivo definitivo de la gira de Pink Floyd de 1975. Las grabaciones se escucharon por primera vez cuando fueron lanzadas como parte del álbum británico número 1 de 2025, Wish You Were Here 50 box set.
El recital registra el momento exacto en que Pink Floyd empezaba a dejar atrás la melancolía de Wish You Were Here para avanzar hacia la oscuridad política de Animals.
Antes del fenómeno: el Londres donde nació Pink Floyd
Mucho antes de convertirse en una de las bandas más influyentes del siglo XX, Pink Floyd formó parte de un laboratorio artístico donde convivían músicos, poetas, cineastas, pintores y performers. El Londres psicodélico de mediados de los años sesenta fue mucho más que una escena musical: fue un territorio de experimentación que cambió para siempre la cultura popular.
Marianne Faithfull se abrió paso entre la nebulosa mezcla de humos y cuerpos. Tuvo el instinto impulsivo de entrecerrar los ojos para disuadir la confusión. Los sonidos que se empezaban a percibir eran una gran bola amorfa de la cual rara vez se destacaba un instrumento por sobre otro, pero se dejó atrapar y fue arrastrada hasta el fondo del Rondhouse Club: la edificación semi abandonada y polvorienta donde, ese 15 de octubre de 1966, se celebraba el gran happening inaugural del International Times. Barry Miles y John Hopkins, los propulsores de aquel primer periódico underground británico, tenían buen ojo. Los ejecutores de esa sonoridad indescriptible que bailaba frente a los ojos de Marianne Faithfull y la pared voluble de humo atravesada por haces de colores, era una flamante perlita psicodélica. Se llamaban Pink Floyd.
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