Opinión Jorge Guaymás 15/07/2026

Volver a confiar en los argentinos

Si los argentinos somos capaces de destacarnos en todo el mundo, ¿por qué nos cuesta tanto confiar en nosotros mismos dentro de nuestro propio país?
Guaymas

Hoy quiero hablar de la Selección Argentina.

Pero no solamente de fútbol.

Quiero hablar de algo que nuestro país necesita recuperar.

La confianza.

Porque muchas veces nos hicieron creer que los argentinos no podemos.

Que no sabemos organizarnos.

Que no sabemos conducir.

Que somos buenos individualmente, pero incapaces de construir algo juntos.

Y la Selección Argentina demuestra exactamente lo contrario.

Ahí están Lionel Scaloni, Claudio Tapia, Messi, nuestros jugadores, el cuerpo técnico y todos los trabajadores que forman parte de este proyecto.

Son argentinos.

Y lograron construir una Selección respetada en todo el mundo.

Pero no lo hicieron de un día para otro.

Hubo una decisión.

Hubo trabajo.

Hubo conducción.

Hubo continuidad.

Y, sobre todo, hubo confianza.

Cuando Scaloni empezó, muchos no confiaban en él.

Lo criticaban.

Decían que no tenía experiencia suficiente para conducir la Selección.

Pero hubo una decisión de sostenerlo.

Y Scaloni hizo algo fundamental.

Construyó un equipo.

No quiso ser más importante que los jugadores.

No necesitó dividir para conducir.

Escuchó.

Trabajó.

Incorporó jóvenes.

Respetó la experiencia.

Y logró que grandes figuras entendieran que nadie es más importante que la camiseta argentina.

También hay que reconocer la responsabilidad de Claudio Tapia.

Podemos estar de acuerdo o no con algunas de sus decisiones.

Pero hubo algo que hizo y que no siempre ocurre en la Argentina.

Confió y sostuvo un proyecto.

Cuando muchos pedían cambiar todo, sostuvo la conducción.

Le dio tiempo.

Respaldó a quienes tenían la responsabilidad de trabajar.

Y los resultados están a la vista.

Después está Messi.

El mejor jugador del mundo.

Pero también un argentino que tuvo derrotas.

Que fue criticado.

Que durante años escuchó decir que no sentía la camiseta.

Y siguió.

Volvió.

Insistió.

Confió en sus compañeros.

Y terminó liderando un equipo sin necesitar ser más importante que el equipo.

Eso también habla de nosotros.

Porque Argentina no solamente produce grandes futbolistas.

Argentina produce médicos, científicos, trabajadores, técnicos, empresarios, artistas y profesionales que se destacan en todo el mundo.

Argentinos que cuando encuentran una oportunidad demuestran que pueden competir con cualquiera.

Entonces yo me pregunto:

Si los argentinos somos capaces de destacarnos en todo el mundo, ¿por qué nos cuesta tanto confiar en nosotros mismos dentro de nuestro propio país?

Quizás una parte de la respuesta esté en la grieta.

Hace demasiado tiempo que vivimos divididos.

Nos acostumbramos a mirar al que piensa distinto como un enemigo.

Si uno construye, el otro tiene que destruir.

Si uno gobierna, el otro espera que fracase.

Y así ningún país puede crecer.

La Selección hizo exactamente lo contrario.

Juntó diferencias.

Construyó confianza.

Definió responsabilidades.

Sostuvo una conducción.

Y puso un objetivo común por encima de los intereses personales.

Eso es lo que necesitamos para volver a construir la Argentina.

Necesitamos dirigentes en quienes podamos confiar.

Dirigentes capaces de descubrir talento.

De formar equipos.

De escuchar a quienes saben.

De sostener lo que funciona.

Y de entender que conducir no es dividir a la sociedad.

Conducir es lograr que millones de personas vuelvan a creer que vale la pena construir juntos.

Argentina no necesita personas que crean que pueden hacer todo solas.

Necesita dirigentes capaces de convocar a los mejores.

A los trabajadores.

A los empresarios.

A los científicos.

A las universidades.

A los productores.

A los jóvenes.

Y decirles:

Tenemos diferencias. Pensamos distinto. Pero tenemos una Argentina que construir.

Cuando juega la Selección no desaparecen nuestros problemas.

No pensamos todos igual.

No votamos todos igual.

Pero recordamos algo que muchas veces olvidamos.

Somos argentinos.

Y cuando confiamos.

Cuando trabajamos juntos.

Cuando sostenemos un proyecto.

Cuando dejamos de lado la pelea permanente.

Podemos competir con los mejores del mundo.

La Selección nos mostró que Argentina tiene talento.

Tiene capacidad.

Tiene hombres capaces de conducir.

Y tiene millones de personas dispuestas a acompañar cuando recuperan la confianza.

Por eso, Mario, el desafío es mucho más grande que ganar un partido.

El desafío es terminar con la grieta.

Recuperar la confianza.

Volver a creer en los argentinos.

Y encontrar dirigentes capaces de convocarnos, de unirnos y de construir un proyecto que esté por encima de cualquier nombre y de cualquier elección.

Porque la Selección nos enseñó algo muy sencillo:

cuando los argentinos confiamos unos en otros, cuando hay conducción y cuando sabemos hacia dónde vamos, somos capaces de estar entre los mejores del mundo.

Ahora tenemos que demostrar que también podemos hacerlo como país.

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